El destronamiento del original

Redacción: María del Mar Herrada Fernández

Corrección: Carolina de la Torre

El original no es pleno ni auténtico. Walter Benjamin lo desnuda como un texto incompleto y cambiante. Y es la traducción, no el original mismo, quien le garantiza una verdadera vida… o una incierta pervivencia.

Entendida como copia, la traducción exige la existencia de un «original». Reproducir un texto objetivo y pleno que la antecede, le hace sombra y la supera en autenticidad y completud: este es el objetivo tradicional de la traducción. La historia se repite: el original sobre un trono eterno y las copias entrando una tras otra al salón del trono para prestar sus servicios y dejar la sala sin pena ni gloria.

Pero ¿y si esa presunta «objetividad» del original no se aplicase a la realidad verdaderamente? ¿Y si lo que realmente es inherente al original no es la inmutabilidad y la imperturbabilidad, sino la «evolución»?

El original no es inerte. Está sujeto al devenir de las lenguas, «a un proceso de maduración (de) las formas de expresión» y a «las transformaciones constantes del sentido», como indica Walter Benjamin. La evolución es una tendencia existencial e inevitable de las lenguas, pues estas, por encima de todo, están incompletas y fragmentadas.

Las lenguas no han olvidado, no obstante, la complementariedad de sus intenciones, la compartición de los objetos entendidos y el parentesco suprahistórico que las conecta. El recuerdo de esa unión y el reconocimiento continuo de la misma a través de la traducción y la lectura les permite imaginar una lengua maternal plena y perfecta, y aspirar a ella de forma irremediable como un sol en torno al que girar, al que tener siempre en el punto de mira y al que ansiar tocar —aunque las fuerzas que operan en la realidad, hagan el contacto imposible. Esta es la que Walter Benjamin denomina «lengua pura». Superior, plena e ideal es ella y, aunque inalcanzable, es su concepción harto necesaria y significativa.

Aufgabe significa en alemán tanto ‘tarea’ como ‘abandono’ o ‘rendición’. Esta paradoja aparente está también presente en la tarea del traductor, lo que da título al prólogo de Walter Benjamin en su traducción de Tableaux parisiens de Beaudelaire publicada en 1923 (en alemán Die Aufgabe des Übersetzers). A pesar de que la tarea —y esta es la de llegar a la lengua pura— fracasa o se abandona en el momento en que se lleva a cabo, la traducción tiene una función esencial: la de representar o ser manifestación de la incompletud del texto que la antecede, es decir, del original.

Benjamin destrona así al original y lo sitúa en una posición dificultosa e inestable, aquella no tanto de la supervivencia (überleben), sino de la pervivencia (fortleben). El original no ha sobrevivido, no ha vencido al peligro de la muerte para permanecer en vida y seguir siendo el mismo, sino que perdura en las mentes de la gente y experimenta una vida póstuma marcada por una transformación continua. En extensión, histórico y efectual permanece a caballo entre la vida y la muerte.

Ahora que la pervivencia del original sí que es un estado o una capacidad que la traducción no comparte, pues esta es zarandeada por la evolución de las lenguas hasta perecer y morir. Se difumina su existencia hasta que desaparece y ya no es leída, mientras que el original siempre es leído.

No resta ello importancia a la función de la traducción y también de la lectura. Ambas sacan a la luz la vida del signo. Con cada traducción se extiende la pervivencia del original; se estira y en ese estiramiento se señala el carácter «fragmentario» de las lenguas. También se recuerda de este modo la existencia de la lengua pura y con cada traducción nos acercamos más a ella. Llegar a ese lugar de «la reconciliación y la perfección de las lenguas», según Benjamin, es imposible y la traducción alberga en sí esta imposibilidad. Es la tarea de quien siempre abandona y se rinde, y siempre continúa y lucha.

En definitiva, con el rompedor prólogo de Walter Benjamin, la teoría de la copia y el objetivo de la semejanza no podían justificarse y serían desplazados por la concepción de la traducción como representación del parentesco y la fragmentariedad de las lenguas, y de la incesante búsqueda de la lengua pura.

Destronado quedaría el llamado «original» y quizás cabría a partir de ahora llamarlo el «inicial» para aludir a un mero orden, en lugar de a una plenitud y objetividad que, como se ha visto en este breve artículo, son insalvables.

Bibliografía:

Benjamin, W. (1994). La tarea del traductor. En M. Vega Cernuda (ed.), Textos clásicos de la teoría de la traducción (págs. 285-296). Cátedra.

Tan, Y. (2024). A Study on Benjamin’s Theory of Translation. English Language Teaching and Linguistics Studies, 6(5), 205-211.

Vélez Bertomeu, F. (2007). Traductores, traidores y otros malhechores. La falla descubierta por «la tarea del traductor». Tonos digital: revista de estudios filológicos (14).

La alquimia y artesanía de la traducción teatral

Redacción: María del Mar Herrada Fernández

Corrección: Dariana Oana Negru

La traducción teatral respira entre la fidelidad y la libertad. En cada palabra late la promesa de una voz sobre el escenario y de una mirada desde el patio de butacas. Traducir teatro es una entrega a lo que vive solo cuando se comparte.

«[…] una singular y delicada artesanía, una alquimia que opera con elementos misteriosos y frágiles». Así, con estas bellas metáforas, describe Carla Matteini el cometido de quien traduce teatro. La meticulosidad y delicadeza de quien pule joyas con paciencia infinita están presentes en su ser. La perspicacia y curiosidad de quien mezcla esencias también lo caracterizan.

Y cierto es que el teatro y su lenguaje, por su singularidad y gran distinción respecto a otros géneros literarios, exigen una aproximación al texto origen totalmente diferente a la que se ejercería al traducir novela, poesía o ensayo. Principalmente esto se debe a que la razón de ser del teatro es la escenificación. El texto se supedita a este fin y, por tanto, constituye un elemento más en el sistema teatral.

El texto dramático, además de su componente lingüístico, alberga una gran cantidad de elementos y signos extralingüísticos ligados a su representación: los ritmos de elocución, los tempos de respiración, la «géstica», el gestus, la mímica, los deícticos, la acción, el movimiento de los actores, etc.

Dada la particularidad del lenguaje teatral, su traducción no será menos. A medio camino entre la traducción escrita y oral por el peso del diálogo, la traducción dramática, ya lo señalaban María del Pilar Ortiz y Bojana Kovačević, debe ser reconocida como sui géneris. Esa hibridez precisamente es la que hace ineludible tomar en consideración todos los elementos que componen al teatro a la hora de traducir una obra.

Quien traduce deberá ir mucho más allá del texto. Podría hasta decirse que este último pasa a un segundo plano, pues lo que primará en la traducción teatral será la eficiencia en escena. Un texto bien traducido siguiendo los criterios de otros géneros literarios será todo lo contrario en el teatro y acabará «matando» a la obra teatral, pues esta solo comienza a existir en el momento en que se representa frente a un público. Arrebatarle esa potencialidad por no considerar el verdadero fin del teatro se asemejaría a despojarla de la posibilidad de llegar a la vida o de existir. Pasaría a ser un texto que recuerda al lenguaje teatral, pero que ahí se queda, como la sombra de lo que pudo llegar a ser.

La puesta en escena implica la presencia de todo un elenco y un público, extendiéndose mucho más allá del acto creativo inicial de quien escribe la obra. El teatro no puede entenderse si no es de forma colectiva, de tal modo que el texto no acaba siendo una realidad inmutable una vez concebido por el dramaturgo o la dramaturga, sino que en ese mismo momento inicia un proceso de transformación en el que el elenco y el resto del equipo creativo desempeñarán un papel esencial. La obra de teatro irá encontrándose a sí misma en cada interacción con su entorno, en cada aportación, en cada parte del proceso que culmina en la representación.

La traducción también obedecerá a esto mismo y se enriquecerá de todos los componentes del sistema teatral. Lo más apropiado sería que, superando cierta distancia entre dirección y traducción ―pues quienes dirigen son muchas veces los mismos que adaptan y traducen obras sin consultar a profesionales de la lengua― se diese un trabajo colaborativo, en el que quien traduce pudiese participar de la dirección, dialogar con el elenco artístico y conjuntamente modificar y dar forma al texto para que se amolde lo máximo posible a las necesidades de la representación. Y no se quedará ahí esta transformación. Además, en última instancia, será el público, como receptor, el que, al reaccionar a la obra, la continúe nutriendo gracias a sus interpretaciones, lo que implica un proceso continuo de creación sin un claro fin.

Entender la filosofía y el funcionamiento del teatro será entonces un requisito absolutamente necesario para quien traduce, entendimiento que deberá ser movido por el amor a la dramaturgia. Es más, como señalan Marta Guirao y Carla Matteini, lo ideal sería que la persona traductora tuviese algo de experiencia sobre los escenarios, para alcanzar una mayor comprensión del fenómeno que se fragua entre escenario y público.

El traductor o la traductora no se anclará en la mera traslación de una lengua a otra, sino que, en el proceso de traducción, se sentirá acompañada: escuchará las voces del elenco, visualizará la escena, la iluminación, los efectos de sonido, el attrezzo… Sentirá también los movimientos sobre el escenario y cómo estos se transmiten a un público que, activo, percibe, interpreta y reacciona. Quien traduce irá en compañía, no estará solo. Ese concierto de sensaciones y consideraciones deberá estar presente mientras el traductor ejerce su labor, pues lo ayudará a decantarse por unas estrategias y decisiones de traducción determinadas, las cuales tendrán su impacto inevitable en la puesta en escena.

En definitiva, buscando equilibrio entre fidelidad y fluidez para ni traicionar al texto original ni obstaculizar la representación se hallará el profesional de la traducción. Con tacto y sensibilidad sentirá como ambos extremos tiran de él y acabará encontrando la forma de no perder el norte en ese zarandeo, ofreciendo a cada uno lo justo y necesario. Traducir «entre la libertad y cierta inevitable traición, pero siempre desde la lealtad» será la premisa y, en palabras también de Carla Matteini, «amar apasionadamente el teatro» será requisito.

Bibliografía:

Guirao Ochoa, M. (1999). Los problemas en la traducción del teatro: Ejemplos de tres traducciones al inglés de Bodas de Sangre. TRANS: revista de traductología, 3, 37-52.

Matteini Zaccherelli, C. (2000-2001). La traducción teatral: una delicada alquimia. Vasos comunicantes: revista de ACE traductores, 18, 44-51.

Ortiz Lovillo, M., & Kovačević Petrović, B. (2022). La traducción del teatro y la interculturalidad. Liminar: estudios sociales y humanísticos, 20(1), 2-12.

Subestimé la traducción, mea culpa

Redacción: Carolina de la Torre

Corrección: Ángel Ureña Porras

Existen mil combinaciones entre la lengua original y la lengua meta y, a su vez, cientas de combinaciones entre sistemas de comunicación, desde el alfabeto latino hasta los iconos, traduciendo de uno a otro. Y muchos nos centramos solo en los idiomas…

¡Anda que no hay traducciones de todos los colores! Fue durante el grado de Traducción e Interpretación cuando descubrí —o, mejor dicho, mi profesora me mostró— que la traducción podía adoptar muchas formas, que no solo era repintar un texto con una capa nueva de letras dispuestas de tal forma a través de la cual los hablantes de una determinada lengua meta pudiesen, ahora sí, acceder al contenido. Y como lo bueno, si es breve, es dos veces bueno: traducir no es solo ‘expresar en una lengua lo que está escrito o se ha expresado antes en otra’ (primera acepción del lema según la versión actual del Diccionario de la lengua española, del 2014), ¡ni mucho menos!

¿Quién me hubiera dicho que se podía traducir prescindiendo de una segunda lengua? Que se considera una traducción el guion escrito para la audiodescripción de un metraje, una descripción oral de lo que hay en pantalla, dirigida a personas ciegas o con visión reducida. Que también lo son los subtítulos que transcriben lo que escuchamos, o la acción de reescribir un texto con un lenguaje más claro o más fácil.

Si me hubiera picado más la curiosidad, antes de que mi formación me lo desvelase, y me hubiera ido al DLE, hubiera sabido que la segunda acepción de traducir es ‘convertir, mudar, tocar’ y la tercera es ‘explicar, interpretar’. Y entono el mea culpa por haber subestimado al verbo traducir, a su forma sustantivada traducción y a su variación ortográfica Traducción (la disciplina, nótese la caja alta); por haber rascado solo la superficie de sus significados.

En el momento que escribo este artículo, sigo en mi segundo año del grado universitario y ahora estoy estudiando asignaturas que tienen una relación más directa con la traducción (Teoría, Tecnologías Aplicadas, Documentación…). Y ha ocurrido algo que no me esperaba: siento con mayor seguridad que quiero dedicarme a la traducción, que quiero ganarme el pan con ella y que existen más formas de lograrlo de las que pensaba.

El atractivo principal que le veía a esta disciplina era que requería un dominio del español y el inglés —algo que yo ya tenía— , con el aliciente de que adquirías una tercera lengua, y aumentar mi abanico de idiomas siempre fue una de mis metas. Consideraba que la traducción solo consistía en trasladar un texto de un idioma a otro, no por nada esta suposición superficial, y tan extendida, de la disciplina constituye la primerísima acepción en el DLE. Siguiendo esta lógica, cuantos más idiomas dominase, más oportunidades laborales tendría y, para algunos, mejor traductora sería.

Pero resulta que no se necesita ser políglota para ser un traductor versátil y no son necesarios dos idiomas distintos para traducir (en todos los sentidos de la palabra). Basta con tener un solo texto de procedencia, escrito u oral, o hasta formado por símbolos, que modificamos para que un determinado público pueda acceder a sus contenidos con mayor facilidad.

Jakobson, en su ensayo de 1959 On Linguistic Aspects of Translation, distingue tres modos de interpretar y traducir un signo (con la acepción lingüística de ‘unidad constituida por un significante y un significado’) verbal: intralingüístico, traducir el signo a otros de la misma lengua; interlingüístico, traducir el signo a los de otro idioma; e intersemiótico, traducir el signo verbal a los de un sistema no verbal (símbolos).

Por lo tanto, podemos considerar traducciones las ediciones en español de las novelas de Harry Potter, el texto alternativo de una imagen, los subtítulos en español de Aquí No Hay Quien Viva, las adaptaciones de El Quijote de Cervantes al castellano contemporáneo, la interpretación en lengua de signos de un programa televisivo, el pie descriptivo de una foto, la versión en braille de un documento originalmente escrito con caracteres latinos… y un larguísimo etcétera.Vivimos en una época en la cual se produce y comparte una cantidad ingente de información, en cada esquina del planeta a cada segundo, y todas las personas cuentan con el indiscutible derecho a acceder a ella por igual, se requieran los signos que se requieran. Así que te invito a que pruebes platos nuevos, quizás ignotos para ti hasta ahora, a que investigues más allá de la traducción interlingüística, que te adentres en el mundillo de la intralingüística o de la semiótica, ya sea porque el trasvase de una lengua a otra te sepa a poco, porque notes una escasez de material audiodescrito o con subtitulado descriptivo, porque conozcas a —o seas— alguien que presente dificultades de comprensión o porque desees, simple y llanamente, que el Boletín Oficial del Estado fuese legible.

Entre la miseria y el esplendor: Ortega y la paradoja de traducir

Redacción: María del Mar Herrada Fernández

Corrección: Carla Larrosa Serrat

Entre la filosofía y la traducción se tiende un puente invisible que Ortega y Gasset recorrió con lucidez. En su ensayo «Miseria y esplendor de la traducción» (1937), el pensador madrileño nos recuerda que traducir es, a la vez, un acto imposible y una tarea necesaria.

«¡La traducción ha muerto! ¡Viva la traducción!» — Ortega y Gasset, Miseria y esplendor de la traducción, 1937.

Ortega y Gasset, intelectual europeísta, comprometido social y políticamente y vinculado al pesimismo de la Generación del 98, busca en su ensayo dedicado a la traducción, Miseria y esplendor de la traducción, sacar a la luz cuestiones que aún son actuales y de gran interés y que definitivamente pueden servir de inspiración.

Para entender esa frase en un inicio citada, que tan nietzscheana suena, es necesario adentrarse en la concepción del lenguaje de Ortega porque la traducción se integra en el marco más amplio de la comunicación y, por tanto, sus ideales e imposibilidades se encuentran fuertemente ligadas a esas paredes comunicativas que la rodean. 

El filósofo madrileño contempla la existencia de tres categorías lingüísticas: el hablar, el decir y el callar. El hablar expresa el discurso social y representa el uso estándar de la lengua en el que el yo se diluye y se pierde en el anonimato de la generalidad. El decir, no obstante, es ejercido por el sujeto intencional y activo en tanto que se distingue y aporta más allá de lo colectivo. Al materializarse el decir, se rompe con la estructura impuesta y, en un acto de libertad, se la atraviesa con una novedad intencional que traspasa la rigidez del uso consolidado del hablar, para entrar en un dinamismo dialogante con la circunstancia. El trinomio se completa con el callar. En todo lo que se dice o se habla, entra todo lo que no se dice o no se habla. Todo lo que permanece oculto ha sido descartado a la hora de seleccionar lo que sí se va a expresar. Los silencios, implícitos o explícitos, son parte del lenguaje y toda lengua puede ser comprendida por su decir y callar, por su forma particular de guardar silencio y de dar voz. 

Cada lengua tiene un espíritu diferente y unas estructuras que van a nuestro encuentro y se nos presentan imponentes en el momento en que nacemos. Este marco lingüístico antecede al decir y lo condiciona, a pesar de que este tenga la capacidad de superar al habla colectiva. En otras palabras, el decir se enmarca en un contexto lingüístico, que a su vez se encuentra dentro de uno más dilatado: el contexto vital. Al traducir, entonces no solo se trasvasan estructuras gramaticales. Más allá de dos sistemas lingüísticos distintos, en la traducción tratan de converger dos sistemas socioculturales, dos formas de vivir.

Es de este relativismo lingüístico del que deriva lo que Ortega llama la «miseria de la traducción». El profesional de la traducción, en su ardua tarea, debe ser capaz de captar tanto lo que se dice como lo que se calla en el texto original porque, si no lo hace, puede caer en el craso error de producir una traducción que solo hable y se quede en una superficie sin nombre ni contornos. Se pierde así lo que se pretende expresar en concreto y lo que se oculta y el profesional de la traducción se convierte en traidor.

Al fin y al cabo, todo texto dice y se identifica con el decir y, de esta manera, se hace traducible a otra lengua. Esto no lo salva, sin embargo, de entrañar una contradicción sustancial: al decir, se dice menos y, al mismo tiempo, más de lo intencionado. El decir es, por tanto, insuficiente y abundante, pobre y rico, ambivalente en esencia. El aparato lingüístico del ser humano no alcanza a precisar y se pierde en el intento de representar la realidad. La vida y su complejidad expresiva superan los esfuerzos posibles de la lengua y quedan como un ideal que, si bien podemos visualizar o concebir, no podemos agarrar. En definitiva, el lenguaje y, por tanto, la traducción tienen objetivos irremediablemente imposibles. Entre utopismos vive el ser humano, según Ortega.

Pero el filósofo madrileño no pretende con esta conclusión desalentar al profesional de la traducción y alejarlo de su hacer, sino que quiere que este sea consciente de la altísima dificultad de su labor, señalando la miseria para poder mirar  la otra cara de la moneda: el esplendor. La imposibilidad y la dificultad pueden actuar como empuje hacia el triunfo. «¡La traducción ha muerto! ¡Viva la traducción!».

La utopía reconocida no debe más que motivar al profesional de la traducción a ejercer su labor con la máxima seriedad y rigurosidad posibles. Aquí está la moraleja. Debe armarse de orgullo y defender así su oficio con ejemplos de éxito y efectividad. Conocido por su timidez y su invisibilidad en lo político y social, el profesional de la traducción realmente puede romper con esa reputación y poner en valor lo que hace. Ortega defiende a las humanidades frente al «imperialismo excluyente» de las ciencias experimentales y, como parte de ello, confía en que la traducción puede convertirse en una «disciplina sui generis», si se le da la relevancia que merece.

A pesar de la muerte de la traducción, la traducción vive y puede hacerlo a mayores intensidades con consciencia y orgullo. El papel del profesional de la traducción es digno y valioso. Qué difícil hacerlo bien, pero qué gran triunfo aguarda al conseguirlo: el esplendor, la otra cara de la moneda.

Bibliografía

Ortega Arjonilla, E. (1998). El legado de Ortega y Gasset a la teoría de la traducción en España. En R. Martín-Gaitero (Ed.), La traducción en torno al 98 (pp. 101–116). Universidad Complutense.

Ortega y Gasset, J. (2012). Miseria y esplendor de la traducción. Trama & Texturas, 19, 7–24.

El impacto de la literatura juvenil y su traducción

Redacción: Carla Larrosa

Corrección: Pau Molina

Creo que empecé a pedir libros por mi cumpleaños cuando tenía alrededor de 8 años y desde entonces he pasado cada verano entre las páginas de una buena novela. He conocido a muchas personas de mi edad que afirman orgullosas que no les gusta leer, pero que, cuando les he preguntado cuántos libros habían leído por placer a lo largo de su vida, no sabían responderme. Muchos nunca lo habían intentado y otros habían dejado de hacerlo una vez habían pasado a la educación secundaria.

Esta semana, el miércoles 23 de abril, celebramos el Día Internacional del Libro, un día que tiene como objetivo fomentar la lectura y valorar la industria editorial, así como proteger los derechos de autor, que parecen hoy más vulnerables que nunca. A continuación, me gustaría profundizar en la situación actual de la literatura juvenil (especialmente aquella escrita por mujeres), el impacto que tiene en los jóvenes y el papel de la traducción en este género literario.

Actualmente, sigue habiendo polémica entre algunos autores en cuanto a la literatura juvenil, aquella destinada a un público adolescente. A pesar de que ciertos tipos de novelas, como aquellas que pertenecen a la fantasía juvenil, han ganado popularidad en los últimos años gracias a factores como una amplia oferta de títulos, la difusión por medio de las redes sociales o la comodidad de soportes informáticos como los libros electrónicos, también han aumentado las críticas, ligadas a la creencia de que la literatura juvenil no es «buena» literatura.

Es muy probable que la distinción entre «buena» y «mala» literatura surja a raíz del contraste con los clásicos, que van de la mano con el canon literario, el modelo de qué y cómo se debe leer y escribir. Este está formado por un número reducido de críticos y expertos literarios que hacen una selección de obras basada no solo en criterios más o menos objetivos, sino también en sus prejuicios y valoraciones personales. Una muestra de ello es que, en gran parte de las lenguas, la mayor parte de las obras incluidas en el canon están escritas por hombres y no mujeres. También la mayor parte de obras ganadoras de premios literarios de alto renombre como el Premio Nadal, el Premio Miguel de Cervantes o el Premio Planeta de Novela las han escrito hombres. Estos hechos han provocado que las obras escritas por mujeres, que son las autoras principales de la literatura etiquetada como «juvenil», se consideren inferiores e infravaloradas.

Ahora bien, no niego que ciertas lecturas clásicas deban ser obligatorias, pues estoy segura de que tienen mucho que aportarnos tanto en materia académica como personal, para la comprensión del mundo que nos rodea, de nuestro pasado y nuestro futuro. Sin embargo, también considero que leer por obligación no fomenta la creación de unos hábitos de lectura sanos, sino que desmotiva a las estudiantes, que no se sienten identificadas ni representadas en libros más antiguos y densos.

A propósito de utilizar la palabra «denso», otra cosa que podemos observar hoy en día es cómo el mercado editorial se transforma al tiempo que lo hacen las necesidades de las lectoras. Hablo en este caso de los efectos de las redes sociales en adolescentes. A pesar de ser un tema recurrente, no siempre somos conscientes de los efectos que tienen, junto con otras formas de entretenimiento como las plataformas de streaming, pero parece ser que las escritoras sí lo tienen en cuenta. Recientemente, he observado por mí misma como cada vez los capítulos de las novelas juveniles, tanto de romance como de ciencia ficción o fantasía, se acortan un poco más. Esta es una decisión que da respuesta a un nuevo problema del público objetivo de este tipo de libros, pues ya no es capaz de mantener la atención por una cantidad de tiempo prolongada. ¿Leerían aún menos las adolescentes si no tuvieran libros adaptados a sus necesidades?

Las consecuencias de que los y las jóvenes lean cada vez menos son muy tristes, ya que leer aporta una gran cantidad de beneficios que incluyen el desarrollo del cerebro, el aprendizaje de nuevo vocabulario, el ejercicio de la memoria y la concentración, el fomento de la imaginación y la creatividad, entre otros. Muchos expertos en el campo de la psicología y la medicina afirman también que la lectura ayuda al bienestar emocional de las personas.

En conclusión, no se deben juzgar los gustos personales ni condenar la lectura de literatura juvenil, sino que se debería fomentar la lectura en cualquiera de sus formas. No podemos permitir que la condescendencia de unos cuantos perjudique las oportunidades de las nuevas generaciones que todavía están descubriendo el gusto por la lectura.

Y aquí es donde entra el papel de la traducción, en la difusión y recepción de obras de diferentes temáticas y culturas. Nuestro trabajo como traductoras forma parte del conjunto que es el mercado editorial y de producción de obras. Cuanta más variedad de géneros y estilos literarios tengan a su alcance, más probable será que encuentren algo que despierte la curiosidad de las nuevas lectoras.

Ver «casi lo mismo»

Redacción: Mónica Jáñez Chaguaceda

Corrección: María Garretas Álvarez

Artículo escrito por Mónica Jáñez Chaguaceda y revisado por María Garretas Álvarez.

La mirada que posamos sobre todo aquello que nos rodea es lo que le dota de un verdadero significado.

Abro el mapa de una ciudad extranjera todavía desconocida y veo líneas que convergen en diferentes direcciones con un aparente sentido, una lógica que se intuye en la coexistencia de unas encrucijadas y no de otras. Tengo que darle unas cuantas vueltas a mi móvil antes de orientarme y, aun así, a la primera esquina que giro vuelvo a estar perdida. (¿Es esto acaso la hostilidad de lo desconocido?) La persona que camina a mi lado me va girando el plano con una paciencia inaudita, se le ha concedido un sentido del espacio del que yo carezco. Yo me deleito con la belleza que captan mis ojos basada en todas las ciudades que he visto antes (bastantes) y lo que sé de arquitectura y arte (bastante poco); él ve las vigas de madera en el techo, los salientes que se forman en las esquinas de los edificios, la edad de su estructura, el paso del tiempo en las fachadas. Él sabe decir al instante por qué una casa le resulta atractiva a la vista y por qué no, yo me tengo que parar a mirar y reflexionar. Me cuesta encontrar una respuesta que no sea «porque siento algo cuando la observo». Inevitablemente vemos las mismas cosas de forma absolutamente diversa.

John Berger habló a finales de la década de 1950 de las cinco maneras de observar un árbol (por un filósofo, un ingeniero, un poeta, un enamorado y un pintor), explicando cómo la perspectiva que elegimos modifica directamente la cosa mirada y crea una relación única entre nosotros y el mundo. En 1972, en sus cuatro episodios de Ways of Seeing (disponible en Youtube), Berger muestra la fuerza que tiene todo lo que nos rodea y todo por lo que estamos influenciados en la forma de entender una obra de arte: “Everything around it confirms and consolidates its meaning”.

Pero ¿qué tiene que ver esto con la traducción?

Escribir y, por extensión, traducir, es crear imágenes que solo pueden comprenderse en su contexto. Miento: que tienen una interpretación diferente dependiendo del contexto. ¿Que pueden visualizarse de manera distinta dependiendo del contexto? Que tienen tantos modos de existir como contextos en los que puedan aparecer. Eso es. ¡El contexto, el contexto! No me apetece ni es mi intención ponerme académica con este texto, pero nunca está de más recordar lo esencial:

https://www.sinoele.org/images/Revista/20/Monografico_AAH_2013/SinoELE_20_2020_AAH_2013_V_Xu.pdf

Traducir me ha enseñado a mirar. A mirar más allá, más lejos, más profundo. A observar cada frase como si cada una fuese un ente independiente, pero a la vez parte de algo mucho más grande. A pensar en cómo desdibujar y después pintar casi lo mismo en otro papel. A unir y desunir letras, expresiones, figuras retóricas. A encontrarle veinte sinónimos a una palabra y continuar mordiéndome el labio y chasqueando la lengua porque sigue sin ser el término deseado. A pasarme horas rumiando una frase que no termina de hacer clic, a tomar decisiones e intentar no arrepentirme nueve de cada diez veces por elegir una opción y no la otra. A escribir.

Javier Marías ya lo dijo en una conferencia: «Cuando un joven escritor me pregunta si tengo algún consejo que darle a la hora de abordar su incipiente carrera (…), si tiene la posibilidad de conocer una segunda lengua, le recomiendo traducir, traducir y traducir cuanto pueda».

Traducir me ha enseñado a redescubrir mi propio idioma mientras me sumergía cada vez más y más dentro de los rasgos inherentes de los otros. Me acuerdo de aquella frase de Walter Benjamin: «La traducción sirve para poner de relieve la íntima relación que guardan los idiomas entre sí». Hay algo mágico en jugar con las estructuras de una lengua ajena e ir probando, fallando por el uso de una lógica que no se sostiene por seguir un orden diferente al ya asentado en tu cabeza, por contener sus irregularidades idiosincráticas. Hay algo excepcional en ser partícipe de ese ensayo y error y tropezar con el segundo muchas más veces de las deseadas hasta que lo correcto suene natural, intrínseco, dado por hecho; llegar al «no sé por qué es así, solo sé que lo es».

No son pocos los escritores que han renunciado (voluntariamente o no, total o parcialmente) a su lengua materna para escribir en la aprendida: Vladimir Nabokov, Agota Kristof, Nancy Huston, Joseph Conrad, Samuel Beckett… Emil Cioran dijo eso de «si el idioma es el límite que confiere una identidad en el orden del espíritu, abandonarlo significa darse otro límite (finis), por lo tanto, otra definición; en una palabra, cambiar de identidad». Akira Mizubayashi se enamoró del francés y, como él mismo dice en Une langue venue d’ailleurs, «el japonés perdió su carácter de lengua de origen y comencé a sentirme un extranjero al hablar mi propia lengua».

(¿Podemos hablar en estos casos de una traducción constante y casi involuntaria?, ¿no es al final siempre escribir, hablar, comunicarse en una lengua extranjera una traducción instintiva, falsamente espontánea? Como la frase esa que ronda por ahí que dice que ojalá conozcas a alguien que hable tu misma lengua para no pasarte la vida entera traduciendo tu alma.)

Entonces… ¿necesitamos traducciones? ¿El mundo necesita traducciones? Kate Briggs responde a esta pregunta mejor de lo que yo podría hacerlo jamás en Este pequeño arte: «Es a través de las traducciones como somos capaces de acceder a las literaturas escritas en los idiomas que no leemos o no sabemos leer, de los lugares donde no vivimos o no podemos vivir; nos ofrecen una posibilidad de comprender, además de la necesaria e instructiva experiencia de no comprenderlas, de quedar confusos y verse desafiados por ellas». O sea, que sí. Rotundamente sí.

Feliz día de la traducción a todos aquellos que a diario siguen tendiendo puentes entre culturas, a todos los que esperan en un futuro cercano hacerlo, a todos los que acaban de descubrir este pequeño gran mundo, este pequeño gran arte. ¡Feliz día de la lengua de Europa a todos los enamorados de ella!

Entrevista a Jorge Pueyo

Redacción: Diego Sánchez Raya

Corrección: Jorge Pueyo

Entrevista realitzada per Diego Sánchez Raya i revisada per Jorge Pueyo.

Pregunta: Qui és Jorge Pueyo?

Resposta: Un zagal de Fonz que s’ha trobau en esta situación i no sabe cómo i que va a disfrutar tot lo que pueda con tot esto.

P: Com vas aprendre l’aragonés?

A casa. El mio pare charra aragonés, la mare, la mía chermana, els quatre yayos i yayas i els hueito bisabuelos charraban aragonés a casa, al mio llugar, Fonz, i per la redolada tamé. A casa siempre aragonés, aragonés, aragonés. Bella vez mi pare me charra en castellano per bella cosa… per eixempio, la bolsa sube, una puyada la puyas. Y el castellano en la escuela, en la tele…

P: Per què o com sorgeix la idea de fer els noticiaris i de tindre les xarxes socials en aragonés?

R: É verdat que n’hai que fer una miqueta de socialización en rez socials. Como comentabam antes en la charrada e importante que la chent choven tienga medios on pueda trobar aragonés, no només a llibros, a vídios, a un conteniu no feito pa ellos de propio, sino que este conteniu e pa chent choven é pa que amés s’informen. Existe ixa achenda social aragonesa tamé per charrar de las noticias de la comunidat d’Aragón i, amés, charrar en aragonés i que la chent el sienta, feiga orella, aprenda. N’hai que crear conteniu pa que tota ixa chent pueda vivir en aragonés. Si no puede vivir en aragonés, dixará de charrar la llengua.

P: Hi ha unes 10000 persones que parlen l’aragonés. Quines idees et venen al cap per poder impulsar aquesta llengua?

R: Sobre tot socialización. Socializar la llengua pa que la chent la sienta como propia. No tanto tenir yo ixas ideas, sinó que la chent las aporte. Que n’haiga grupos de música –que ya n’hai i que s’están dinamizant–, que n’haiga operas en aragonés, que n’hai, dibuixos animaus… Se puede fer lo mismo que se fa en castellano, pero en aragonés. I ixe conteniu que n’haiga chent que el consuma i que se vulque con ixo. Entonces, lo que n’hay que fer é socializar, que la chent veiga la llengua, la sienta i la parlle.

P: Penses que l’èxode rural de principis del segle XX (i durant aquest segle) ha afectat directament als parlants d’aragonés?

R: Ha siu una de las més grans pèrduas de l’aragonés. Quan per eixempllo Monzón teniva 3000 habitantes i te trobas que de ara n’hai 20000 entre migración de l’estau español i de fora de l’estau espanyol i que viene chent d’el mont. Te trobas con ciudaz muit grans como Monzón, Binefar, Balbastro, Chaca, Uesca, que son focos on la chent charraba ixa llengua, pero que s’ha perdiu perque n’hai tanta migración de fora incluso chent que baixa d’el Pirineu a un llugar que no é el mundo on se fa servir eixa llengua. Per ixo, estem parllant de decenas de mils de personas que van dixar de charrar l’aragonés a principios del sigllo XX.

P: Sabem que vas ser redactor i col·laborador de Charrín Charrán, primer programa en aragonés d’Aragon TV i que ets l’anomenat superheroi de la llengua aragonesa. Com veus el panorama social i cultural aragonés (programes, ràdio, literatura, exposicions, teatre, etc.)?

R: Lo de la lliteratura està muit ben. La chent que xarra en aragonés sí que escribe. Chent como Toni Collada, Chuan de Fonz… Llibros como «El biache» de Toni Collada o «Dixame pescar con tú» de Chuan de Fonz en Twitter (Jose Carlos Marco) o chent de la Vall de Chistau. Se va fer un llibro que é de Angel Villa. Tamé está Quino Villa, escritors de la Vall d’Echo. La chent quan se mete a fer producción audiovisual i lliteraria sí que escribe en aragonés. Las óperas de Aurelio Bardaixí, de Martina, de Pedro Saputo… n’hai conteniu. Está amás el Condau de Ribagorza, que é un torneu lliterario que se fa de poesia i de narración. Si que n’hai ixa actividat, sí que n’hai ixa lliteratura.

P: Les i els estudiants de l’AETI ens dediquem a traduir. Veus futur a la traducció cap a l’aragonés i des de l’aragonés (per la literatura, el cinema, etc.)?

R: A Aragón tenim dos ferramientas principals pa traducción. Tenim «el Tresoro d’A Luenga» que e una ferramienta muit buena perque te saca el vocabulario de cada llugar: “Aquí se va dir esta pallabra en 1907” i está tota la lliteratura repllegada aquí. Dimpués, tamé tiens «L’Aragonario» que é una ferramienta del Gubierno de Aragón pa fer la traducción. La traducción é necesaria i no n’hai tanto movimiento i si que seria esencial perque n’hay moltisimas cosas que traducir. N’hai ferramientas? Sí. N’hai prou conocimiento pa que la chent se meta? No, falta que la gent investigue i sepa més aragonés pa meter-se a traducir tanta cosa.

P: Aquest titular diu “Quasi 100 col·legis i instituts d’Aragó imparteixen classes d’aragonés i català”. Aquest altre indica “La Universitat de Saragossa posa en marxa l’especialitat de professor d’aragonés”. Estaria bé fer una Filologia Aragonesa?

Seria esencial tenir la asignatura i la carrera de Filolochia Aragonesa perque si no no n’hai chent formada u prou formada i no n’hay cuadros pa que la chent pueda entender l’aragonés ben perque li cal ixe conoiximiento. Puez veyer como n’hay profesors que se dicen profesors d’aragonés i no tienen prou nivel d’aragonés, no é prou. Ixo e esencial, i tamé lo que divas que en primaria també n’haiga profesors que sepan aragonés i que se les ensenye. Sobretot, ¿a qué llugars se está ensenyant l’aragonés? A ixes on la chent el charra. Ensenyales l’aragonés d’astí. Ensenyales occidental, central u oriental, una de las tres. 

Si les viens con un modelo estándar a ixa chent que ya charra aragonés, la vas a liar. Ixo e lo bueno d’Asier, un zagal que fa cllase a Ribargorza que coneixe toas las variedaz dialectals. El modelo estándar tiene que servir pa la chent que aprende aragonés en zonas on no’l charran. A la chent que el charra n’hai que dar-le l’aragonés que charran. Con el diplloma de Filología Aragonesa que é lo que tu divas de los colegios de primaria, no se está fent ixe esfuerzo de ensenyar las variedaz dialectals, no n’hai tiempo tampoco, é un año, no se están formant cuadros prou buenos coma pa ixo. Per ixo e esencial la Filolochía Aragonesa.


Entrevista realitzada per Diego Sánchez Raya i revisada per Olimpia Mailat.

Pregunta: Qui és Jorge Pueyo?

Resposta: Un xic de Fonz que s’ha trobat en aquesta situació i no sap com, i que va a disfrutar tot el que puga amb tot això.

P: Com vas aprendre l’aragonés?

R: A casa. Mon pare, ma mare, la meua germana, els quatre iaios i iaies i els huit besavis parlaven aragonés a casa, al meu poble, Fonz, i per la zona també. A casa es parlava sempre aragonés, aragonés, aragonés. Alguna vegada mon pare parla en castellà per alguna cosa… per exemple, la borsa «sube», però una costa la «puyas». I el castellà a l’escola, en la tele…

P: Per què o com sorgeix la idea de fer noticiaris i de tindre les xarxes socials en aragonés?

R: És veritat que cal fer una miqueta de socialització en xarxes socials. Com comentàvem abans en la xarrada, és important que la gent jove tinga mitjans on puga trobar l’aragonés. No només en llibres, vídeos o un contingut no fet per a ells a propòsit, sinó que els noticiaris són per a la gent jove i per a que s’informe. Existeix aquesta agenda social aragonesa també per parlar de les notícies de la comunitat d’Aragó i, a més, parlar en aragonés i que la gent l’escolte, faça orella, aprenga. Cal crear contingut perquè tota eixa gent puga viure en aragonés. Si no pot viure en aragonés, deixarà de parlar la llengua.

P: Hi ha unes 10.000 persones que parlen l’aragonés. Quines idees et venen al cap per poder impulsar aquesta llengua?

R: Sobretot, socialització. Socialitzar la llengua perquè la gent la sentisca com a pròpia. No tant tindre jo eixes idees, sinó que la gent les aporte. Que hi haja grups de música –que ja n’hi ha i que s’estan dinamitzant–, que hi haja òperes en aragonés –que n’hi ha–, dibuixos animats… Es pot fer el mateix que es fa en castellà, però en aragonés. I que hi haja gent que el consumisca eixe contingut  i que s’hi bolque. Aleshores, el que cal fer és socialitzar, que la gent veja la llengua, l’escolte i la parle.

P: Penses que l’èxode rural de principis del segle XX (i durant aquest segle) ha afectat directament als parlants d’aragonés?

R: Ha sigut una de les més grans pèrdues de l’aragonés. Per exemple, Monzón tenia 3.000 habitants i et trobes que ara té 20.000, entre migració de l’estat espanyol i de fora de l’estat espanyol i que hi arriba gent del món. Et trobes amb ciutats molt grans com ara Monzón, Binefar, Balbastro, Chaca, Uesca, que són focus on la gent parlava aquesta llengua, però on ara s’ha perdut perquè hi ha tanta immigració de fora que fins i tot gent que baixa del Pirineu a un poble que no és el món on es fa servir eixa llengua. Per això, estem parlant de desenes de milers de persones que van deixar de parlar l’aragonés a principis del segle XX.

P: Sabem que vas ser redactor i col·laborador de Charrín Charrán, primer programa en aragonés d’Aragon TV i que eres l’anomenat superheroi de la llengua aragonesa. Com veus el panorama social i cultural aragonés (programes, ràdio, literatura, exposicions, teatre, etc.)?

R: La literatura està molt bé. La gent que parla en aragonés sí que hi escriu. Gent com Toni Collada, Chuan de Fonz… Llibres com «El biache» de Toni Collada o «Dixame pescar con tú» de Chuan de Fonz a Twitter (Jose Carlos Marco) o gent de la Vall de Chistau. Àngel Villa també va escriure un llibre. També tenim a Quino Villa i a diversos escriptors de la Vall d’Echo. La gent quan es clava a fer producció audiovisual i literària sí que escriu en aragonés. Les òperes d’Aurelio Bardaixí, de Martina, de Pedro Saputo… Hi ha contingut. Està, a més, el «Condau de Ribagorza» que és un torneig literari de poesia i de narració. Sí que hi ha activitat, sí que hi ha literatura.

P: Les i els estudiants de l’AETI ens dediquem a traduir. Veus futur a la traducció cap a l’aragonés i des de l’aragonés (per a la literatura, el cinema, etc.)?

R: A Aragó tenim dos ferramentes principals per a la traducció. Tenim «el Tresoro d’A Luenga», que és una ferramenta molt bona perquè recull tota la literatura i et dona el vocabulari de cada zona: “Aquí se va dir esta pallabra en 1907”. Després, també tenim «L’aragonario», que és una ferramenta del Gobern d’Aragó per a traduir. La traducció és necessària i no hi ha tant moviment. És essencial perquè hi ha moltíssimes coses per  traduir. Hi ha ferramentes? Sí. Hi ha prou coneixement perquè la gent s’hi clave? No, falta que la gent investigue i sàpiga més aragonés per poder posar-se a traduir tanta cosa. 

P: Aquest titular diu “Quasi 100 col·legis i instituts d’Aragó imparteixen classes d’aragonés i català”. Aquest altre indica “La Universitat de Saragossa posa en marxa l’especialitat de professor d’aragonés”. Estaria bé fer una Filologia Aragonesa?

R: Seria essencial tenir la carrera de Filologia Aragonesa perquè no hi ha gent formada o prou formada i no hi ha quadres bons perquè la gent puga entendre l’aragonés bé. Pots veure com hi ha professors que es diuen professors d’aragonés i no en tenen prou nivell. Això és essencial, i també, com comentaves, que en Primària també hi haja professors que sàpiguen aragonés i que se’ls ensenye. Sobretot, en quines zones s’està ensenyant l’aragonés? En aquelles on la gent el parla. Ensenya’ls l’aragonés d’allà. Ensenya’ls occidental, central o oriental, una de les tres varietats.

Si li parles amb un model estàndard a eixa gent que ja parla aragonés, la faràs bona. Eixa és la part bona d’Asier, un xic que fa classe a Ribagorza que coneix totes les varietats dialectals. El model estàndard ha de servir a la gent que aprèn aragonés en zones on no el parlen. A les persones que el parlen cal ensenyar-los l’aragonés que parlen. Amb el diploma de Filologia Aragonesa, com comentaves amb els col·legis de Primària, no s’està fent eixe esforç d’ensenyar les varietats dialectals. Tampoc hi ha temps, s’hi dedica només un any. No s’estan formant quadres prou bons. Per això mateix la Filologia Aragonesa és essencial.


Entrevista realizada por Diego Sánchez Raya y revisada por María Garretas Álvarez.

Pregunta: ¿Quién es Jorge Pueyo?

R: Un chico de Fonz que se ha encontrado en esta situación y aunque no sabe cómo, va a disfrutarlo todo lo posible.

P: ¿Cómo aprendiste el aragonés?

R: En casa. Mi padre, mi madre, mi hermana, los cuatro yayos y los ocho bisabuelos hablaban aragonés en casa. De hecho, mi padre sigue haciéndolo y aunque alguna vez emplea el castellano, por ejemplo, la bolsa «sube», no es lo natural. El castellano queda reducido a la escuela y a la televisión.

P: ¿Por qué o cómo surge la idea de hacer noticiarios y de tener las redes sociales en aragonés?

R: Las redes sociales son fundamentales hoy en día para, valga la redundancia, socializar. Como comentábamos antes en la charla, es importante que la gente joven tenga al alcance de su mano medios en aragonés. No solo libros o vídeos; los noticiarios son para la gente joven, para que se informe. Existe una agenda social aragonesa para comentar las noticias de la comunidad de Aragón. Es necesario hablar en aragonés, que la gente lo escuche, haga oído, aprenda. Hay que crear contenido para que toda esa gente pueda vivir en aragonés. Si no pueden hacerlo, la lengua acabará por desaparecer.

P: Hay unas 10000 personas que hablan el aragonés. ¿Qué ideas te vienen a la cabeza para poder impulsar esta lengua?

R: Sobre todo, la socialización. Socializar la lengua para que la gente la sienta como propia. No es cuestión de que yo tenga esas ideas, sino de que la gente las apoye. Que haya grupos de música, aunque muchos ya han comenzado a dinamizarse; óperas en aragonés, dibujos animados… Se puede hacer lo mismo que se hace en castellano, pero en aragonés. Es necesario que la gente consuma ese contenido y se vuelque en el tema. Entonces, lo que hay que hacer es socializar, que la gente observe la lengua, la escuche y la hable.

P: ¿Piensas que el éxodo rural de principios del siglo XX y del XXI ha afectado directamente a los hablantes de aragonés?

R: Ha sido una de las mayores pérdidas del aragonés. Por ejemplo, hubo un tiempo en que el municipio de Monzón tenía 3.000 habitantes. Ahora cuenta con 20.000 entre la inmigración de otras regiones de España y de diversos países. Te encuentras con ciudades muy grandes como Monzón, Binéfar, Barbastro, Jaca, Huesca, focos donde la gente hablaba esa lengua, pero que ha acabado por desaparecer debido a las oleadas de inmigración. Hablamos de decenas de miles de personas que dejaron de hablar el aragonés a principios del siglo XX.

P: Sabemos que fuiste redactor y colaborador de Charrín Charrán, primer programa en aragonés de Aragón TV y que eres el llamado superhéroe de la lengua aragonesa. ¿Cómo ves el panorama social y cultural aragonés (programas, radio, literatura, exposiciones, teatro, etc.)?

R:  El ámbito literario es excelente. La gente que habla en aragonés, también lo escribe. Los libros como «El biache» de Toni Collada o «Dixame pescar con tú» de Chuan de Fonz u otros de escritores como Ángel Villa, Quino Villa o aquellos del Valle de Chistau y del Valle de Echo son muy buenos. Las personas que se dedican a la producción audiovisual y literaria sí optan por emplear el aragonés. Las óperas de Aurelio Bardaixí, de Martina, de Pedro Saputo… Hay una gran cantidad de contenido. Se organiza anualmente, además, el «Condau de Ribagorza», un torneo literario de poesía y narración. Si que hay actividad, sí que hay literatura.

P: Las y los estudiantes asociados a la AETI nos dedicamos a traducir. ¿Ves futuro a la traducción hacia el aragonés y desde el aragonés (en la literatura, el cine, etc.)?

R: En Aragón tenemos dos herramientas principales para la traducción. Tenemos «el Tresoro d’A Luenga», de gran calidad, pues aporta vocabulario específico de cada zona: “Aquí se va dir esta pallabra en 1907”; y recoge toda la literatura. Asimismo, tenemos «El aragonario», una herramienta del Gobierno de Aragón para traducir. La traducción es necesaria y no hay tanto movimiento. ¿Hay herramientas? Sí. ¿Hay suficiente conocimiento? No, falta que la gente investigue y sepa más aragonés para poder ponerse a traducir. 

P: Este titular dice: “Casi 100 colegios e institutos de Aragón imparten clases de aragonés y catalán”. Este otro indica: “La Universidad de Zaragoza pone en marcha la especialidad de profesor de aragonés”. ¿Sería útil implementar el grado en Filología Aragonesa?

R: Sería esencial tener la asignatura y la carrera de Filología Aragonesa para que haya gente formada que, a su vez, pueda asegurar la pervivencia de la lengua mediante la enseñanza de la misma. Hay profesores que se califican a sí mismos como profesores de aragonés y no tienen suficiente nivel. Esto es esencial, tanto en la universidad como en la Educación Primaria. ¿En qué zonas se está enseñando el aragonés? En aquellas donde la gente lo habla. Enséñales el aragonés de allí. Enséñales occidental, central u oriental, una de las tres.

Un modelo estándar no puede implementarse en una zona donde lleva siglos hablándose el aragonés. No funcionaría. Esto es lo bueno de Asier, un chico que da clase en Ribagorza y que conoce todas las variedades dialectales. El modelo estándar tiene que servir para la gente que aprende aragonés en zonas donde no se habla. Con el diploma de Filología Aragonesa no se está haciendo ese esfuerzo de enseñar las variedades dialectales, el tiempo es insuficiente, tan solo es un año de formación. Por eso mismo es esencial la Filología Aragonesa.

Entrevista a ELOQUĒNTIA Magazine

Redacción: María Garetas Álvarez

Corrección: Mónica Jáñez Chaguaceda

Entrevista realizada por María Garretas Álvarez y revisada por Mónica Jáñez Chaguaceda.

Gema Coello. Gijonesa de nacimiento, Gema reside en Salamanca desde hace cuatro años, donde cursa su último año del Grado en Traducción e Interpretación. Fundó ELOQUĒNTIA Magazine en mayo de 2020 y continúa formándose en moda sostenible y justicia social por medio de Fashion Revolution, London College of Fashion y edX, entre otros. Actualmente, realiza su trabajo de fin de grado sobre el papel de la traducción en la lucha por la justicia climática.

Fátima Gómez Cáneba. Es graduada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Salamanca y actualmente cursa dos másteres: uno en Estudios uno en Estudios Avanzados en Humanidades y otro en Investigación en Traducción e Interpretación. Trabaja como freelance y traductora en plantilla con francés, alemán, italiano y español como lenguas de trabajo. Aunque su pasión es la accesibilidad, los encargos han hecho que se especialice en moda, marketing y movilidad sostenible.

De una pequeña idea de Gema Coello Fernández nació ELOQUĒNTIA Magazine. Gema es una estudiante de Traducción e Interpretación en la Universidad de Salamanca que decidió que su trabajo no era menos válido por no haberse graduado. Se embarcó entonces en una aventura sin saber la gran acogida que tendría. Pronto, debido al volumen de trabajo, buscó la colaboración de Fátima Gómez Cáneba, ya graduada en Traducción e Interpretación por la misma universidad. Sin embargo, los encargos seguían aumentando y se pusieron en contacto con Estíbaliz Correa Bernal, Sandra Iscan Luengo y Deniz Iscan Luengo, otras compañeras del grado que no dudaron en echarles una mano. Desde el primer momento se organizaron a la perfección. Mientras Gema coordinaba la parte de redacción, Fátima gestionaba la de traducción, en la que contribuían Estíbaliz, Sandra y Deniz. De este modo, se conformó el equipo de ELOQUĒNTIA Magazine. Hoy, 8 de mayo, cumplen un año como revista y lo celebran con la creación de la cuenta oficial en Instagram en español.

Pregunta: ¿Qué es ELOQUĒNTIA Magazine?

Gema Coello Fernández: ELOQUĒNTIA Magazine es una revista online colaborativa sobre traducción de moda y sostenibilidad que aboga por el contenido lento. Me gustaría enfatizar que se trata de una revista colaborativa para la que buscamos tanto escritores como traductores. Yo no quería cerrar las puertas a nadie simplemente porque no tuvieran experiencia. Esta idea nació porque me cansé, me cansé de que siempre que solicitaba un puesto de traducción, aunque fuera muy básico, me pidieran dos años de experiencia. Quizás sea mi impresión, pero considero que hoy en día si no tienes experiencia no te dan ni una oportunidad. Por ello, decidí que iba a hacerlo yo, para mí y para gente que como yo buscaba hacerse un hueco en el mundo de la traducción. De hecho, algunas personas que han escrito para la revista más tarde me han escrito para contarme que han conseguido entrar en un máster o un puesto remunerado gracias a su colaboración en ELOQUĒNTIA Magazine. Y realmente esa es mi mayor recompensa. Saber que tu trabajo ayuda a otras personas, como era la intención inicial, también te ayuda a seguir. Porque de lo contrario, si vieras que estás poniendo todo tu tiempo y esfuerzo en algo que no prospera, te desmotivas. Así que esa es la razón por la que no cierro las puertas a nadie, porque soy, o me gusta pensar que soy, esa persona que te da esa primera oportunidad, ese primer empujón que necesitas.

P: ¿Cómo conseguisteis poner en marcha el proyecto?

GCF: Redes sociales. Al principio di a conocer el proyecto a través de Twitter, y ahora también tenemos una gran acogida en Instagram. No obstante, cuando empecé con la revista no estaba muy convencida. Yo soy una persona muy negativa, pero tenía claro lo que quería hacer y me lancé de cabeza a la piscina.

P: ¿Cuál es la filosofía del proyecto?

GCF: Por un lado, lo que te comentaba previamente, dar una oportunidad a todo el mundo. Y por otro, la sostenibilidad. A día de hoy, nunca me ha faltado un artículo para publicar. En mayo hacemos un año y no ha habido una semana que no haya tenido contenido. Si no subo nada es porque, como estudiante, no tengo suficiente tiempo o porque, como bien he adelantado antes, hemos adoptado un modelo de creación de contenido lento. Ahora es cuando realmente me he dado cuenta de que me estaba pasando con la rapidez y he decidido echar el freno. Eso no era sostenible para nosotras.

Fátima Gómez Cáneba: Además, sería bastante hipócrita por nuestra parte abogar por un modelo lento de moda sostenible que no esté vinculado con el consumo rápido y nosotras hacer lo contrario. No tendría ningún sentido.

GCF: En esta misma línea, me gustaría comentar que no trabajamos con plazos. Entendemos, que como algo voluntario, no está en tu lista de prioridades. Desde que me envían una propuesta para un artículo y le doy luz verde, dejo que esa persona gestione como quiera su tiempo. ¿Que me envían el borrador en una semana? Estupendo. ¿Que lo hacen en un mes? También.

P: ¿Cuál es el proceso desde que llega una propuesta de traducción hasta que se publica el trabajo final?

GCF: En primer lugar, las personas interesadas en colaborar con nosotras deben rellenar un formulario en la página web indicando cuáles son sus combinaciones lingüísticas. Se les envía una prueba de traducción que nosotras corregimos. Disponen del tiempo que quieran para llevarla a cabo. Una vez que le hayamos dado una respuesta, si esta ha sido positiva, pueden ponerse manos a la obra; si por el contrario, ha sido negativa, pueden volver a enviar la prueba. Un «no» no significa que quedes vetado para siempre. Considero que todo el mundo puede mejorar.

FGC: La única razón que existe para que no permitamos volver a enviar la prueba es que detectemos que se han empleado herramientas de traducción automática. Es el único «no» definitivo. Lo mismo sucede con los redactores si detectamos que el artículo está plagiado.

P: ¿CUALES SON LAS PRINCIPALES DIFICULTADES A LAS QUE OS HABÉIS ENFRENTADO COMO EMPRENDEDORAS?

GCF: Personalmente, las mayores dificultades a las que me he tenido que enfrentar son conmigo misma. Nunca nadie me ha dicho: «tú no tienes la experiencia ni la formación para hacer esto». Nadie. Nunca. Era yo la que me lo decía a mí misma. El famoso síndrome del impostor. He tenido que ser objetiva y ver el mundo como es en realidad. ¿Soy perfecta? En absoluto. Pero ¿mi valor como traductora y emprendedora es inferior porque esté en cuarto de carrera? No. Elegí pensar en positivo. Me lancé cuesta abajo y sin frenos con este proyecto. Si no salía, no pasaba nada. Tengo veintidós años y todo el tiempo del mundo para equivocarme. Y es que, a fin de cuentas, tengo que vivir de algo, ¿no? Prefería embarcarme en esta aventura ahora que cuando tuviera cuarenta años. Desconocía si este proyecto iba a darme frutos o iba a abrirme otras puertas, pero tenía claro que no iba a rechazarlo por ser joven. Yo no estoy haciendo daño a nadie, ni el proyecto tampoco, es más, todo lo contrario. No tengo nada de lo que estar avergonzada.

P: ¿Qué ha sido lo más satisfactorio de este proyecto?

GCF: Lo que comentaba previamente. Muchas personas vuelven a contactar conmigo para comentarme que gracias a nuestra referencia han conseguido entrar en un máster o un empleo remunerado. Y, al final, eso es lo más satisfactorio para mí; saber que poner todo tu corazón en algo ayuda a otras personas.

FGC: Por otro lado, también nos gusta pensar que estamos creando un poco de conciencia social sobre moda sostenible. En la sociedad, sigue presente el prejuicio de que todo lo sostenible es más caro.

GCF: Siempre depende. Pero sin duda no es la única opción; puedes optar por comprar ropa de segunda mano, ponerte lo que tienes en tu armario, etc. Evidentemente, no voy a criminalizar a una persona que no crea en ello, ni mucho menos dejaré de publicarla por esa razón. Siempre que aporte su punto de vista desde el respeto, a mí me parece estupendo. Considero que todos los puntos de vista, siempre que estén basados en datos y fuentes fiables, son necesarios.

P: ¿Qué tipo de perfiles buscáis para las colaboraciones?

GCF: No buscamos perfiles como tal. En la página web de la revista están publicados una serie de requisitos que solicitamos tanto para redactores como para traductores. En la parte de traducción se especifica que si bien no solicitamos que se tenga experiencia previa en traducción, el hecho de ser bilingüe no certifica tu capacidad para traducir. Sin embargo, yo nunca rechazaría un artículo por el hecho de que esté mejor o peor escrito porque nosotras lo podemos corregir. La gente está aquí precisamente para aprender. No tendría sentido no exigir experiencia y luego rechazar su producto por el hecho de que no tenga una calidad profesional.

FGC: Lo único que ahora mismo, con respecto a las traducciones, estamos aceptando solo inglés, francés y español, ya que son los idiomas de la revista; todos ellos combinados de cualquier manera posible: directas, inversas, inglés-francés, etc. No  obstante, y aunque la abriremos muy pronto, en estos momentos hemos cerrado la combinación de inglés-español porque  hemos incorporado recientemente a treinta voluntarios. No queremos que en cuanto haya un artículo se lo lleve el primero que haya revisado el drive en el que los subimos. Cada uno tiene su vida y no es justo que no tengan esa oportunidad porque hayan desconectado durante un rato del móvil o el ordenador.

GCF: Si algo tenemos claro es que no vamos a dejar de lado la ética de la revista por expandirnos. Asimismo, me gustaría añadir algo muy importante. Aunque la labor de los traductores es vital y, como traductoras, estamos orgullosas de ofrecer este servicio en la revista, quería resaltar la importancia de colaborar como redactores. Sin contenido original, los traductores no tendrían textos con los que trabajar. Por ello, y como traductora, animo también a todo el mundo a aventurarse en el mundo de la redacción de contenido sobre sostenibilidad, que es verdaderamente apasionante.

P: La imagen del voluntariado se ha visto afectada por su asimilación al «trabajar gratis». ¿Qué opináis vosotras sobre esto?

GCF: Yo llevo haciendo voluntariados toda mi vida. He decidido rechazar algunos porque consideraba que se trataba más bien de explotación disfrazada de voluntariado. Es cierto que cuando estás empezando y no tienes experiencia, crees que nadie te va a dar una oportunidad. Y quizás el problema principal es ese, ir con la idea preconcebida de que como estoy empezando y no soy nadie, tengo que hacerlo gratis. También es cierto que hay que saber diferenciar para quién estás haciendo ese trabajo. No es lo mismo que una gran empresa de renombre te diga que tus prácticas, que tus horas no van a estar remuneradas, a que te lo diga una revista como la nuestra en la que todas somos voluntarias y no tenemos recursos para pagar a nadie.

FGC: Es uno mismo el que debe valorar cada caso en particular. El hecho de que, por ejemplo, yo ahora cuente con clientes que me pagan, no significa que deje de trabajar con causas que creo justas y que se merecen mucha más visibilidad de la que tienen, tales como UMOYA (Federación de comités de solidaridad con África negra). Por lo tanto, a pesar de que no sea remunerado, considero que tengo que sacar tiempo para eso. No obstante, depende de cada uno. Como dice Gema, es totalmente lícito que llegue un punto en el que consideres que tu trabajo vale más y que debes empezar a cobrar por ello.

P: ¿Qué consejos les daríais a los estudiantes de traducción e interpretación que no saben qué hacer tras la carrera?

FGC: A mí me gustaría destacar varias cosas que, aunque ahora puede que resulten banales, son muy importantes. En primer lugar, el comportamiento en las redes sociales. Con esto no quiero decir que dejes de ser tú, pero es muy sencillo localizar a la gente por redes y ver el contenido que publican. Todos hemos twitteado algo que podría comprometernos a la hora de solicitar un empleo y hay que tener cuidado con eso. Por otro lado, tener una presencia activa en redes sociales significa darte visibilidad. Nunca sabes por dónde te va a llegar trabajo. ¡Y algo muy importante! Decir todo el rato que eres traductor con gente ajena al mundo de la traducción. Nunca se sabe quién te va a necesitar y cada vez hay más gente que requiere de los servicios de un traductor aunque aún no lo sepa. Se trata de hacer un poco de activismo, de visibilizar la imagen del gremio.

GCF: Por mi parte, y soy consciente de que puede sonar a tópico, pero que confíen en ellos mismos. Que valoren su trabajo, porque seguro que es bueno, y si no, que sigan trabajando para mejorarlo. Pero que no se quiten valor por el mero hecho de que estén estudiando todavía. No existe ninguna ley que determine los conocimientos que uno debe poseer para considerar que tienes valor como profesional. Y que se lancen a todo lo que puedan; que nunca digan que no, porque nunca se sabe a quién vas a conocer ni la experiencia que vas a adquirir. Igual descubres tu pasión, o incluso que algo que antes pensabas que te gustaba, ahora no. Todos los comienzos son difíciles, pero eso es lo que lo hace tan divertido.

Muchas gracias, Gema y Fátima, por vuestra colaboración.

Entrevista a Carles Serrat

Redacción: Diego Sánchez Raya

Corrección: Olimpia Mailat

Entrevista realitzada per Diego Sánchez Raya i revisada per Olimpia Mailat.

Hui entrevistem a Carles Serrat, graduat en Traducció i Interpretació per la UVIC. Aquest especialista en traducció audiovisual ens ofereix una perspectiva propera a aquelles persones que acaben el grau i es troben davant un buit en què no saben què fer. Benvingut a València, Carles!

Sempre comence amb la mateixa pregunta: per què decidires estudiar Traducció?

Al principi no tenia clar que volia estudiar Traducció, la veritat, ja que també em proposava escollir altres carreres del ram de les lletres com ara Filologia. No obstant això, també m’agradaven força les llengües i volia que la carrera fos més aviat pràctica, així que vaig descartar aquesta primera opció que em ballava pel cap. Quan vaig descobrir que existia la carrera de Traducció i Interpretació, em vaig il·lusionar moltíssim i vaig buscar-la a Internet ben de pressa per saber exactament de què es tractava. Quan vaig haver llegit el programa, vaig veure que es tractaven moltes especialitats diferents per a que et poguessis fer una idea de quina t’agradava més i vaig decidir que volia dedicar-me a la traducció en un futur.

Sabem que ets membre d’ATRAE… Què t’aporta aquesta associació?

Imagino que ja ho sabreu, però per si de cas us ho recordaré: ATRAE és l’Associació de Traducció i Adaptació Audiovisual d’Espanya. Jo em dedico bàsicament a la traducció audiovisual (també coneguda com a TAV) i vaig veure oportú associar-me a ATRAE perquè vetlla pels interessos i els drets dels professionals com jo. A més, fa una feina increïble (i molts cops invisible per a les persones que no formen part de cap comissió) per millorar la situació del sector i les condicions laborals en les quals treballem com són assegurar-se que rebem els drets d’autor per les nostres traduccions o fent pressió perquè el nostre nom aparegui als crèdits finals i així millorar la nostra visibilitat. També té una llista de correu molt útil que et permet saber com està el sector de la traducció (i estar al corrent dels últims temes polèmics!) i una borsa de treball interna.

Ens podries contar alguna anècdota graciosa que t’hagi ocorregut traduint?

Crec que sempre explico la mateixa anècdota, però és que em sembla força divertida. Fa temps, més d’un any i segurament també dos, treballava per a un client per a qui sempre traduïa textos tècnics que podien incloure tota mena de productes: joies, mobles, roba, articles per a la llar, etc. No sabia exactament què havia de traduir fins que acceptava l’encàrrec i l’obria amb el programa propi del client, així que sempre era una sorpresa. Un dia, aquest mateix client em va enviar un altre encàrrec i no li vaig donar gaire importància fins que el vaig obrir: havia de traduir les descripcions de tota mena de productes i joguines sexuals.

Com és el canvi de passar de ser estudiant a professional? Tingueres por?

Jo crec que no hi ha ningú que no tingui por! I sobretot si directament comences a treballar com a autònom com vaig fer jo. Això sí, jo sempre aconsello a tothom que vulgui fer aquest pas que tingui uns bons ingressos per fer front a les males èpoques que puguis passar. Ja sabem que ser el teu propi cap, com es diu ara, és molt dur i pots estar una temporada sense feina, així que és millor preveure aquesta situació que patir-la més tard. A més, jo també recomano que, si és possible, durant els primers anys es compagini la feina de traductor autònom amb una altra que t’aporti uns ingressos estables mensuals.

D’altra banda, jo crec que el pas de ser estudiant a professional és una mica dur perquè a la carrera no t’acaben de preparar del tot per al món real. Has de saber organitzar-te per poder entregar tots els encàrrecs en el termini que et marquen (i, molt important, assegurar-te que les traduccions són de qualitat!), aprendre a utilitzar a fons els diversos programes amb què treballaràs (siguin propis o dels clients), saber fer exactament el que et demanen (doblatge, subtitulació, audiodescripció…) i tot aquest procés dura un cert temps perquè són competències noves que has d’aprendre a dominar. No us vull desanimar dient-vos tot això, però a mi m’agrada recalcar que la feina de traductor és la feina d’una formigueta: s’ha de ser constant i s’ha de fer bé perquè, de ben segur, a llarg termini t’aportarà beneficis.

Quines són les assignatures clau en els graus de Traducció (TOP 3)? Per què?

Jo crec que les assignatures clau en els graus de Traducció són Documentació i les que tinguin a veure amb les diferents llengües que hagis escollit (siguin la llengua A, B o C). Sé que no són tres assignatures, sinó moltes més, però diria que en una carrera universitària com Traducció i Interpretació els idiomes són molt importants perquè són una de les eines principals que utilitzarem en la nostra futura feina com a professionals de la llengua.

Com a traductors és important que millorem totes les nostres llengües de treball: les estrangeres, però sobretot la nostra llengua materna. De res ens serveix entendre perfectament el text d’origen si després no ho sabem plasmar correctament en el text d’arribada. Per això és important llegir bona literatura tant traduïda com nacional (sigui catalana, espanyola, gallega, asturiana, aragonesa o basca), ja que només així podrem fabricar una traducció de qualitat.

Una altra de les nostres eines principals com a traductors, traductores i traductoris és la capacitat de documentar-nos per enfrontar-nos als diferents reptes que ens proposin els encàrrecs. És per aquest motiu que he escollit l’assignatura de Documentació. A la meva universitat, en aquesta assignatura t’ensenyaven tots els recursos que tenies al teu abast (diccionaris, glossaris, enciclopèdies, guies d’estil, manuals de gramàtica o d’ortografia…) perquè segurament els utilitzaries més tard a la teva carrera professional i és important dominar-los per treure’n el màxim profit. Hem de saber buscar la informació necessària per entendre el que ens diu el text original i només la podrem trobar si sabem com fer-ho i on buscar-la.

La xarxa de traductors formada a Twitter és brutal. Què aporten les noves tecnologies i les xarxes socials al món de la traducció?

Jo crec que les noves tecnologies, com ara la Internet, han facilitat molt la tasca dels traductors. Ara podem accedir més ràpidament i fàcilment als recursos que realment ens fan falta (com els diccionaris en línia) i no cal que depenguem tant dels recursos en paper. Això no vol dir que no ens n’hàgim de desprendre, eh? Sovint, la informació que no trobem a les xarxes es troba en documents en paper i molts cops es poden consultar en biblioteques públiques. Aquesta facilitat a l’hora de trobar més ràpidament el que necessitem ens permet invertir més temps en la traducció dels encàrrecs que ens vagin arribant i millorar-ne la qualitat perquè, en principi, podrem dedicar més estona a revisar-los.

Si així i tot no trobem la informació que ens cal, sempre podem recórrer a les xarxes socials. Com bé dius, a Twitter hi ha molts traductors, traductores i traductoris de tota mena: n’hi ha que tenen molta experiència i d’altres que no en tenen tanta; alguns s’especialitzen en traducció audiovisual, d’altres en literària, científica o jurídica. També n’hi ha que combinen la traducció amb la interpretació o que més aviat es dediquen a la correcció. En resum: a Twitter hi ha de tot i més. Per aquest motiu, és un molt bon recurs per demanar ajuda sobre un tema en concret, ja que sempre trobaràs alguna persona que coneix algú que hi està especialitzat. Això sí: si contacteu amb algú perquè sabeu que aquesta persona us podrà resoldre el vostre dubte, jo us recomano que ho feu amb tota l’educació perquè haurà de dedicar una part del seu temps a respondre el vostre missatge. Finalment, jo crec que Twitter funciona tan bé en el nostre gremi perquè és una manera de xerrar amb altres persones, saber com estan, mantenir els vincles amb les persones que ja coneixem o fer noves amistats. En resum, parlar amb altra gent, encara que sigui virtualment, fa que no ens sentim tan sols tancats a les nostres coves.

Si hagueres de convèncer algú d’estudiar Traducció, què li diries?

Us diré d’entrada que no soc gaire partidari de convèncer algú que faci una carrera universitària que no li interessi, bàsicament perquè és una inversió de diners i de temps considerable, però com que imagino que aquest no és el cas, us diré el que jo considero que són els trets imprescindibles que hauria de tenir algú que vulgui estudiar Traducció i Interpretació per saber si a aquesta persona li interessaria fer la carrera o no.

En primer lloc, jo considero que hauria de ser una persona amb ganes d’aprendre, és a dir, hauria de tenir una ment inquieta, fer-se preguntes i buscar el significat de tot el que li interessa. D’altra banda, crec que li haurien d’agradar els idiomes i tot el que tingui a veure amb el món de les llengües perquè, bàsicament, la nostra professió es basa en traspassar un missatge d’un idioma a un altre de la millor manera que podem (tant escrit com oral). Per aquesta raó, considero que si algú vol estudiar aquesta carrera, hauria d’estar obert a conèixer en profunditat noves cultures i realitats, sovint desconegudes. A més, jo crec que un bon traductor hauria de ser també un bon investigador per totes les raons que ja he comentat anteriorment i no li hauria de fer mandra dubtar de tot, encara que el dubte que tingui sigui insignificant.

Una pregunta que li faria a aquesta persona que podria estar interessada en estudiar Traducció i Interpretació seria si se sent una mica artista. Per a mi, la traducció és una art que es domina amb el pas del temps i que pot arribar a ser molt gratificant perquè veus que ets el pont lingüístic que uneix dues parts que no es podien comunicar sense la teva col·laboració. Per a mi, aquesta art es basa en donar voltes a una frase per trobar la solució més genuïna en la llengua d’arribada, en trobar les equivalències apropiades perquè el lector o l’espectador final pugui experimentar gairebé el mateix que el lector o l’espectador original (malauradament, tothom sap que en una traducció es poden arribar a perdre alguns matisos). En últim lloc, també considero que la tasca traductora és una mica com unir les peces en un trencaclosques i que els traductors, les traductores i lis traductoris han de descobrir com fer-ho encaixar tot.

Quin estat presenta actualment la traducció audiovisual i literària al català? Penses que té futur?

Abans de començar a respondre aquesta pregunta, m’agradaria comentar que no em dedico a la traducció literària i, per tant, no sé exactament com està la situació d’aquest sector. Així doncs, principalment em centraré en la traducció audiovisual cap al català, que és una de les meves especialitats.

Com ja us he dit, jo penso que la traducció audiovisual cap al català (i segurament també la literària) tenen molt de futur perquè he comprovat, en part gràcies a les xarxes socials i en part gràcies a diversos articles en diaris físics i virtuals, que cada cop hi ha més demanda de productes audiovisuals traduïts al català perquè els espectadors els volen mirar en la seva llengua materna. Un exemple d’això és que una gran part dels encàrrecs de traducció que m’arriben són cap al català, principalment per a subtitulat, i consisteixen en productes audiovisuals de tota mena (pel·lícules, curts, documentals, sèries, dibuixos animats, etc.) que es poden trobar en diferents plataformes de vídeo en línia. Una d’aquestes plataformes és Filmin que, a través de FilminCat, ofereix més de 3.000 pel·lícules i sèries en aquesta llengua i, en menor mesura, Movistar+ i RakutenTV. A més, aquests productes també es poden mirar en canals com TV3 o a la seva plataforma en línia, TV3 a la carta.

No obstant això, tot i que hi ha una forta demanda de productes traduïts al català, l’oferta que reben els espectadors no sembla ser tan àmplia, encara que a mi em sembla que en els darrers anys ha crescut progressivament. Jo crec que aquesta situació es deu en part a una falta d’entesa entre les diferents plataformes i les empreses responsables dels productes que ja s’han subtitulat o doblat i això fa que la gent pensi erròniament que el català no té futur. De fet, segons un informe sobre el català a Netflix que va fer la Plataforma per la Llengua el maig de l’any passat, d’entre les més de 2.000 pel·lícules que Netflix tenia al seu catàleg el desembre del 2019, només 326 títols tenen una versió doblada o subtitulada en català que per alguna raó aquesta plataforma no ofereix. A més, detallen que aquests títols van ser finançats o bé per la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) o bé a través de subvencions atorgades pel Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya. Malgrat aquestes iniciatives, jo crec que hi hauria d’haver més col·laboracions entre les empreses privades i les institucions públiques perquè hi hagi més oferta de català tant en les plataformes de visionat en línia com en el cinema. D’aquesta manera, els espectadors veurien que hi ha més producció en català de la que es pensa i, potser, això seria el desencadenant de l’aparició de més títols en un futur (siguin traduccions o produccions originals).

Finalment, en els darrers anys he constatat que hi ha hagut moltes iniciatives per incrementar tota mena de traduccions al català, siguin literàries o audiovisuals, i això crec que farà augmentar molt l’oferta que tenim actualment.


Entrevista realizada por Diego Sánchez Raya y revisada por Olimpia Mailat.

Hoy entrevistamos a Carles Serrat, graduado en Traducción e Interpretación por la UVIC. Este especialista en traducción audiovisual nos ofrece una perspectiva cercana a aquellas personas que acaban el grado y se encuentran ante un vacío en el que no saben qué hacer. ¡Bienvenido a València, Carles!

Siempre empiezo con la misma pregunta: ¿por qué decidiste estudiar Traducción?

Al principio no tenía claro que quería estudiar Traducción, la verdad, puesto que también me proponía escoger otras carreras de la rama humanística como Filología. Sin embargo, también me gustaban bastante las lenguas y quería que la carrera fuera más bien práctica, así que descarté esta primera opción que me bailaba por la cabeza. Cuando descubrí que existía la carrera de Traducción e Interpretación, me ilusioné muchísimo y la busqué rápidamente en internet para saber exactamente de qué se trataba. Cuando leí el programa, vi que se trataban muchas especialidades diferentes para que te pudieras hacer una idea de cuál te gustaba más y ahí fue cuando decidí que quería dedicarme a la traducción en un futuro.

Sabemos que eres miembro de ATRAE… ¿Qué te aporta esta asociación?

Imagino que ya lo sabréis, pero por si acaso os lo recordaré: ATRAE es la Asociación de Traducción y Adaptación Audiovisual de España. Yo me dedico básicamente a la traducción audiovisual (también conocida como TAV) y vi oportuno asociarme a ATRAE porque vela por los intereses y los derechos de los profesionales como yo. Además, hace un trabajo increíble (y muchas veces invisible para las personas que no forman parte de ninguna comisión) para mejorar la situación del sector y las condiciones laborales en las que trabajamos: recuerdan que todos, todas y todes tenemos unos derechos de autor por nuestras traducciones o hacen presión para que nuestro nombre aparezca en los créditos finales y mejorar así nuestra visibilidad. También tiene una lista de correo muy útil que te permite saber cómo está el sector de la traducción (¡y estar al corriente de los últimos temas polémicos!) y una bolsa de trabajo interna.

¿Nos podrías contar alguna anécdota graciosa que te haya pasado traduciendo?

Creo que siempre cuento la misma anécdota, pero es que me parece bastante divertida. Hace tiempo, más de un año y seguramente también dos, trabajaba para un cliente para quien siempre traducía textos técnicos que podían incluir todo tipo de productos: joyas, muebles, ropa, artículos para el hogar, etc. No sabía exactamente qué tenía que traducir hasta que aceptaba el encargo y lo abría con el programa propio del cliente, así que siempre era una sorpresa. Un día, este mismo cliente me envió otro encargo y no le di mucha importancia hasta que lo abrí: tenía que traducir las descripciones de todo tipo de productos y juguetes sexuales.

¿Cómo es el cambio de pasar de ser estudiante a profesional? ¿Tuviste miedo?

¡Yo creo que no hay nadie que no tenga miedo! Y sobre todo si directamente empiezas a trabajar como autónomo como hice yo. Eso sí, siempre aconsejo a todo el mundo que quiera hacer este paso que tenga unos buenos ingresos para hacer frente a las malas épocas que puedas pasar. Ya sabemos que ser tu propio jefe, como está de moda decirlo ahora, es muy duro y puedes estar una temporada sin trabajo, así que es mejor prever esta situación que sufrirla más tarde. Además, yo también recomiendo que, si es posible, durante los primeros años se compagine el trabajo de traductor autónomo con otro que te aporte unos ingresos estables mensuales.

Por otro lado, yo creo que el paso de ser estudiante a profesional es un poco duro porque en la carrera no te preparan completamente para el mundo real. Tienes que saber organizarte para poder entregar todos los encargos en el plazo que te marcan (y, muy importante, ¡asegurarte que las traducciones son de calidad!), aprender a utilizar a fondo los diferentes programas con los que trabajarás (sean propios o de los clientes), saber hacer exactamente lo que te piden (doblaje, subtitulación, audiodescripción…) y todo este proceso dura cierto tiempo porque son competencias nuevas que tienes que aprender a dominar. No os quiero desanimar diciéndoos todo esto, pero a mí me gusta recalcar que el trabajo de traductor es el trabajo de una hormiguita: se debe ser constante y se debe hacer bien porque, con toda seguridad, a largo plazo te aportará beneficios.

 ¿Cuáles son las asignaturas clave en los grados de Traducción (TOP 3)? ¿Por qué?

Yo creo que las asignaturas clave en los grados de Traducción son Documentación y las que tengan que ver con las diferentes lenguas que hayas elegido (sean la lengua A, B o C). Sé que no son tres asignaturas, sino muchas más, pero diría que en una carrera universitaria como Traducción e Interpretación los idiomas son muy importantes porque son una de las herramientas principales que usaremos en nuestro futuro trabajo como profesionales de la lengua.

Como traductores es importante que mejoremos todas nuestras lenguas de trabajo: las extranjeras, pero sobre todo nuestra lengua materna. De nada nos sirve entender perfectamente el texto de origen si después no lo sabemos plasmar correctamente en el texto meta. Por eso es importante leer buena literatura tanto traducida como nacional (sea catalana, española, gallega, asturiana, aragonesa o vasca), puesto que solo así podremos fabricar una traducción de calidad.

Otra de nuestras herramientas principales como traductores, traductoras y traducteres es la capacidad de documentarnos para enfrentarnos a los diferentes retos que nos propondrán los encargos. Es por este motivo que he escogido la asignatura de Documentación. En mi universidad, en esta asignatura te enseñaban todos los recursos que tenías a tu alcance (diccionarios, glosarios, enciclopedias, guías de estilo, manuales de gramática o de ortografía…) porque seguramente los utilizarías más tarde en tu carrera profesional y es importante dominarlos para sacarles el máximo provecho. Debemos saber buscar la información necesaria para entender lo que nos dice el texto original y solo la podremos encontrar si sabemos cómo hacerlo y dónde buscarla.

La red de traductores formada en Twitter es brutal. ¿Qué aportan las nuevas tecnologías y las redes sociales al mundo de la traducción?

Yo creo que las nuevas tecnologías, como por ejemplo internet, han facilitado mucho la tarea de los traductores. Ahora podemos acceder más rápida y fácilmente a los recursos que realmente nos hacen falta (como los diccionarios en línea) y no hace falta que dependamos tanto de los recursos en papel. Esto no quiere decir que nos tengamos que deshacer de ellos, ¿eh? A menudo, la información que no encontramos en las redes se encuentra en documentos en papel y muchas veces se pueden consultar en bibliotecas públicas. Esta facilidad a la hora de encontrar más rápidamente lo que necesitamos nos permite invertir más tiempo en la traducción de los encargos que nos vayan llegando y mejorar la calidad porque, en principio, podremos dedicar más rato a revisarlos.

Si aun así no encontramos la información que nos hace falta, siempre podemos recurrir a las redes sociales. Como bien dices, en Twitter hay muchos traductores, traductoras y traducteres de todo tipo: hay personas que tienen mucha experiencia y otras que no tienen tanta; algunas de ellas están especializadas en traducción audiovisual, otras en literaria, científica o jurídica. También hay quienes combinan la traducción con la interpretación o que más bien se dedican a la corrección. En resumen: en Twitter hay de todo y más. Por este motivo, es un muy buen recurso para pedir ayuda sobre un tema en concreto, ya que siempre encontrarás alguna persona que conoce a alguien que está especializado en ese tema. Eso sí: si contactáis con alguien porque sabéis que os podrá resolver vuestra duda, yo os recomiendo que lo hagáis con toda la educación del mundo porque esa persona tendrá que dedicar una parte de su tiempo a responder vuestro mensaje. Finalmente, yo creo que Twitter funciona tan bien en nuestro gremio porque es una manera de charlar con otras personas, saber cómo están, mantener los vínculos con las personas que ya conocemos o hacer nuevas amistades. En resumen, yo creo que hablar con otra gente, aunque sea virtualmente, hace que no nos sintamos tan solos encerrados en nuestras cuevas.

Si tuvieras que convencer a alguien de estudiar Traducción, ¿qué le dirías?

Os diré de entrada que no soy muy partidario de convencer a alguien de que haga una carrera universitaria que no le interese, básicamente porque es una inversión de dinero y de tiempo considerable, pero como imagino que este no es el caso, os diré lo que yo considero que son los rasgos imprescindibles que debería tener alguien que quiera estudiar Traducción e Interpretación y así sabría si a esta persona le interesaría o no.

En primer lugar, yo considero que tendría que ser una persona con ganas de aprender, es decir, que tenga una mente inquieta, que se haga preguntas y que busque el significado de todo lo que le interesa. Por otro lado, creo que le tendrían que gustar los idiomas y todo lo que tenga que ver con el mundo de las lenguas porque, básicamente, nuestra profesión se basa en traspasar un mensaje de un idioma a otro de la mejor manera que podamos (tanto escrito como oral). Por esta razón, pienso que, si alguien quiere estudiar esta carrera, tendría que estar abierto a conocer con detenimiento nuevas culturas y realidades, a menudo desconocidas. Además, creo que un buen traductor tendría que ser también un buen investigador por todas las razones que ya he mencionado anteriormente y no le tendría que dar pereza dudar de todo, aunque la duda que tenga sea insignificante.

Una pregunta que le haría a esta persona que podría estar interesada en estudiar Traducción e Interpretación sería si se siente un poco artista. Para mí, la traducción es un arte que se domina con el paso del tiempo y que puede llegar a ser muy gratificante porque ves que eres el puente lingüístico que une a dos partes que no se podrían comunicar sin tu colaboración. Para mí, este arte se basa en dar vueltas a una frase para encontrar la solución más genuina en la lengua meta, en encontrar las equivalencias apropiadas para que el lector o el espectador final pueda experimentar casi lo mismo que el lector o el espectador original (desgraciadamente, todo el mundo sabe que en una traducción se pueden llegar a perder algunos matices). En último lugar, también considero que la tarea traductora es un poco como unir las piezas en un rompecabezas y que los traductores, traductoras y traducteres tienen que descubrir cómo hacerlo encajar todo.

¿Qué estado presenta actualmente la traducción audiovisual y literaria en el catalán? ¿Piensas que tiene futuro?

Antes de empezar a responder esta pregunta, me gustaría comentar que no me dedico a la traducción literaria y, por lo tanto, no sé exactamente cómo está la situación de este sector, así que principalmente me centraré en la traducción audiovisual hacia el catalán, que es una de mis especialidades.

Como ya os he dicho, pienso que la traducción audiovisual hacia el catalán (y seguramente también la literaria) tienen mucho futuro porque he comprobado, en parte gracias a las redes sociales y en parte gracias a varios artículos en diarios físicos y virtuales, que cada vez hay más demanda de productos audiovisuales traducidos al catalán porque los espectadores los quieren ver en su lengua materna. Un ejemplo de esto es que una gran parte de los encargos de traducción que me llegan son hacia el catalán, principalmente para subtitulado, y consisten en productos audiovisuales de todo tipo (películas, cortos, documentales, series, dibujos animados, etc.) que se pueden encontrar en diferentes plataformas de vídeo en línea. Una de estas plataformas es Filmin que, a través de FilminCat, ofrece más de 3000 películas y series en esta lengua y, en menor medida, Movistar+ y RakutenTV. Además, estos productos también se pueden ver en canales como TV3 o en su plataforma en línea, TV3 a la carta.

No obstante, a pesar de que hay una fuerte demanda de productos traducidos al catalán, la oferta que reciben los espectadores no parece ser tan amplia, aunque a mí me parece que en los últimos años ha crecido progresivamente. Creo que esta situación se debe en parte a una falta de entendimiento entre las diferentes plataformas y las empresas responsables de los productos que ya se han subtitulado o doblado y esto comporta que la gente piense erróneamente que el catalán no tiene futuro. De hecho, según un informe sobre el catalán en Netflix que hizo la Plataforma per la Llengua en mayo del año pasado, de entre las más de 2000 películas que Netflix tenía en su catálogo en diciembre del 2019, solo 326 títulos tienen una versión doblada o subtitulada en catalán y que, por alguna razón, esta plataforma no ofrece. Además, se detalla que estos títulos fueron financiados bien por la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), bien a través de subvenciones otorgadas por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña. A pesar de estas iniciativas, creo que debería de haber más colaboraciones entre las empresas privadas y las instituciones públicas para que haya más oferta de catalán tanto en las plataformas de visionado en línea como en el cine. De este modo, los espectadores verían que hay más producción en catalán de la que se piensa y, quizás, esto sería el desencadenante de la aparición de más títulos en un futuro (sean traducciones o producciones originales).

Finalmente, en los últimos años he constatado que ha habido muchas iniciativas para incrementar todo tipo de traducciones al catalán, sean literarias o audiovisuales, y esto creo que hará aumentar mucho la oferta que tenemos actualmente.

Entrevista a Núria Molines

Redacción: Diego Sánchez Raya

Corrección: Olimpia Mailat

Entrevista realitzada per Diego Sánchez Raya i revisada per Olimpia Mailat.

Hui tenim el plaer de portar-vos una entrevista a una de les traductores literàries més joves i amb bastant experiència dins del món de la traducció. Ha traduït a autors com Ursula K. Le Guin, Mary Karr, Mark Fisher, el Premi Nobel Romain Rolland, Kate Millett, Carolina Schutti i un llarg etcètera. També és traductora a la revista Vogue i docent a l’UJI i a la UEV.

Pregunta: Per què decidires estudiar traducció? Com vas entrar al món de la traducció?

Resposta: Crec que vaig decidir estudiar Traducció quan estava en tercer de l’ESO perquè sempre m’han agradat moltíssim les llengües. Jo volia fer una mena de Filologia, però quan vaig descobrir que hi havia una carrera com Traducció, on a banda d’estudiar les llengües també es treballava de manera més activa amb elles, doncs ho vaig tindre molt clar, tot i que al començament estava més interessada en la branca d’interpretació.

Després, quan vaig acabar la carrera, per casualitats de la vida, vaig poder fer la prova per a traduir un llibre per a una editorial i eixe va ser el meu primer contacte amb el món professional de la traducció. Una mica després, la segona oportunitat que em va arribar també va ser de traducció literària per a una revista amb què jo col·laborava quan estava a la facultat que s’havia reconvertit en una editorial i necessitaven algú per traduir el primer llibre de la col·lecció de traduccions, així que aquest va ser el meu primer acostament al sector de la traducció.

P: Hem estat veient el teu perfil i ens hem fixat que estàs especialitzada en interpretació i traducció audiovisual encara que has acabat com a traductora literària. A què es deu això?

R: Tinc un perfil una mica variat perquè la vida mai saps per on et portarà. Com he comentat abans, jo sempre pensava que faria interpretació, que era el que més m’agradava, també  en part per les expectatives que ens feien tindre durant la carrera. Potser deien que la traducció literària era més una afició, que no t’hi dedicaries mai. A mi, com que la interpretació m’agradava molt, finalment vaig decidir fer el màster en Interpretació de Conferències.

Com ja he comentat abans, en realitat, vaig començar a treballar com a traductora literària. També feia coses d’intèrpret i altres traduccions, però el gruix de treball era sobretot com a traductora literària. Una mica més endavant vaig decidir fer el màster en Traducció Audiovisual perquè necessitava un màster amb vessant de recerca per poder fer algun dia el doctorat.

Aleshores, vaig pensar «bé ja n’he fet un d’interpretació, estic treballant com a traductora literària, doncs quina altra branca m’interessa també i no conec tant?» Doncs l’audiovisual i per això vaig fer eixe màster i ara també treballe en eixa branca de la traducció. Jo crec que, al cap i a la fi, quan ens dediquem a la traducció, fem coses molt diferents. Està bé especialitzar-se, però dins d’un sector potser més temàtic que d’especialitat, és a dir, a mi, per exemple, el que m’agrada traduir són textos sobre humanitats, arts, cultura, filosofia etc. És el que pots trobar tant en una conferència que has d’interpretar, com en una pel·lícula o en un llibre. Aleshores, jo crec que sí m’he especialitzat en eixa branca temàtica, tot i que ho faça des de diferents punts de vista de la traducció o de la interpretació.

P: Què els diries a les persones que pensen que la traducció literària és la més fàcil?

R: No ho sé. La veritat és que no he trobat mai ningú que m’ho diguera, potser perquè no s’atreveixen a dir-m’ho a classe si pensen que aleshores posaré l’examen més difícil! Jo crec que totes les branques de la traducció tenen complicacions. No sabria dir si una és més difícil que l’altra. El que passa moltes vegades amb la traducció literària és que hi trobem també textos d’altres branques d’especialitat. Hi ha textos cientificotècnics, hi ha textos jurídics, hi ha textos sobre qualsevol tema. Aleshores, eixa pot ser la gran dificultat de la traducció literària. No t’acabes especialitzant en un tema com a tal, sinó més aviat en el format editorial. Un dia pot arribar un llibre sobre l’Himàlaia i l’altre, un sobre estètica japonesa.

En conclusió, podria dir que totes les branques tenen complicacions i pensar des del principi que una d’elles és menys difícil que l’altra és com no voler veure les dificultats que, de segur, ens hi trobarem. Sempre que ens enfrontem a un text hem d’anar amb alerta roja i dubtant. Si ja des d’un començament pensem que no serà difícil, probablement no veurem tot allò que hi ha dins del text.

P: Sabem que ets traductora literària i que ho combines amb la docència universitària. Quina és la sensació d’estar en ambients tan diferents?

R: La combinació de la meua part com a traductora professional i de la docència universitària, al meu cas, la veritat és que ha sigut molt positiva. Jo vaig començar a fer classe a l’UJI ara ja fa quatre cursos i la veritat és que jo diria fins i tot que he après més del que potser he ensenyat jo, dels meus estudiants. El fet d’haver de sistematitzar tot allò que fas de manera intuïtiva quan t’arriben projectes, quan t’enganyes, quan et corregeixen… És genial poder portar a classe l’experiència que has tingut , fer-ho de manera més reflexiva, pensar en les seues preguntes i poder contestar als «Per què això és així?»… Això m’ha fet aprendre moltíssim.

Per tant, jo sempre estaré molt agraïda d’aquesta altra vessant com a docent, també perquè m’ajuda a eixir de la cova de traductora i no estar ací sempre tancada al despatx, tindre una mica de contacte amb el món exterior, amb les noves generacions que venen i que seran d’ací no res companys i companyes de feina, i així com pel fet de poder gaudir de la literatura de manera compartida. Quan estic a casa, traduint, gaudisc de la literatura, d’un llibre, però és molt bonic quan arribes a classe i veus que eixa experiència d’haver-lo traduït i gaudit és compartida. Es pot debatre sobre eixe text, sobre les implicacions que té. Eixes estonetes a classe la veritat és que són moments meravellosos.

P: Sempre vas a per totes! Vas tindre la gran oportunitat d’estar becada pel Col·legi Internacional de Traductors i participar en el programa de La Fabrique des traducteurs. Què tal l’experiència?

R: La meua experiència al Col·legi Internacional de Traductors, quan vaig participar al programa de «la Fabrique», la veritat és que va ser meravellosa i sempre ho recomane a totes les persones que estiguen començant perquè realment és un programa per a traductors novells. No cal que tingues cap traducció publicada, no cal que tingues res especial al currículum. Simplement una proposta que els encaixe i aleshores te’n vas allí dos mesos a treballar sobre la teua proposta de traducció, a compartir amb altres companys que també estan treballant sobre els seus textos, a que et revisen, a llegir en veu alta… Veure com treballen altres persones t’ajuda a afinar moltíssim.

També ajuda a viure una experiència fora del teu país. Anar a França sempre és meravellós i sobretot el centre d’Arles. És un lloc meravellós per a poder traduir i tindre la tranquil·litat d’estar pensant fins l’últim moment com quedarà una paraula o una altra. Em sent molt afortunada d’haver pogut gaudir d’aquella beca i recomane a tot el món que, si es pot presentar, que es presente i, si no a eixa beca, a una semblant, perquè a moltes cases de traductors hi ha beques d’aquest tipus, crec que poden ser una experiència molt profitosa.

P: Alguna vegada has enviat com a tasca un fragment d’una traducció que tu has realitzat i t’han donat una proposta millor del que tu havies traduït?

R: Sí, i m’han donat millors opcions moltíssimes vegades. Jo sempre vaig amb la veritat al davant. Jo els done la meua traducció i els dic «A veure el que he fet malament». Bé per les presses, bé perquè no tens el dia inspirat o perquè també no és la mateixa atenció la que li pares a un fragment de 400 paraules quan tens tota la setmana per a pensar-hi que quan estàs enmig de la traducció d’un llibre molt més llarg. I sempre passa que quan obrim un llibre passats uns mesos de la seua publicació dius: «No ho haguera traduït així, ho haguera canviat», i m’encanta veure com ho solucionen ells i elles d’altres maneres, sobretot en traduccions que potser dic «Ai, ací podria haver-ho fet d’una altra manera. A veure com ho farien ells». De vegades, donen propostes que m’encanten i sempre els ho dic, que si alguna volta hi ha alguna reedició, els agafaré alguna idea.

P: Ets també traductora a Vogue. Com vius la traducció dins del món de la moda?

R: El meu contacte amb la traducció de premsa, sobretot amb Vogue, ha sigut més recent. Farà  aproximadament un any i mig que treballe a Vogue i la veritat és que ha sigut una experiència molt divertida, molt formadora i que m’encanta. Quan vaig començar, la persona qui em va contactar pensava que jo no voldria traduir per a Vogue perquè ella pensava que jo només feia literària i jo li vaig dir que de cap manera, que m’encantaria treballar per a la revista.

Potser si fora una revista de pesca, igual no seria el gran interès de la meua vida, però a mi la moda sempre m’ha interessat moltíssim i els textos de Vogue són textos que et permeten traduir de manera molt creativa adaptant-los al lector final d’ací. Adaptar-los al públic espanyol et permet ser molt creativa amb les traduccions i m’ho passe d’allò més bé. Per això estic tan pagada de poder continuar treballant amb la revista i també perquè aprenc moltíssim.

Sempre m’ha agradat molt la moda, però ara encara més amb tot el que he de traduir de les col·leccions, de les desfilades, de tots els textos que passen per les meues mans i per les dels meus companys, perquè  tindre companys també és una cosa molt positiva de treballar en la revista. Tindre un equip de traductors per intercanviar dubtes i per eixir un poc també d’aquesta soledat ten la qual vivim normalment quan traduïm.

P: Si ara li pogueres donar un consell a la Núria Molines en el seu primer  dia de carrera, quin seria?

R: Aquesta última pregunta és complicada, la veritat. Supose que li diria que «Tot anirà bé», que no li done massa voltes al cap, que no s’angoixe abans de temps i que faça realment allò que li agrada, que aprofite molt els anys de la universitat per a fer tot allò que li desperta la curiositat i l’interés. Perquè realment totes aquelles coses que vaig fer per l’amor a l’art o perquè em venia de gust són aquelles que m’han sigut més rendibles, per dir-ho d’alguna manera. També li diria que la traducció literària pot ser una eixida professional més que viable i que fera un màster en Literatura o en Literatura Comparada.


Entrevista realizada por Diego Sánchez Raya y revisada por Mónica Jáñez Chaguaceda.

Hoy tenemos el placer de traeros una entrevista a una de las traductoras literarias más jóvenes y con bastante experiencia dentro del mundo de la traducción. Ha traducido a autores como Ursula K. Le Guin , Mary Karr, Mark Fisher, el premio Nobel Romain Rolland, Kate Millett, Carolina Schutti y un largo etcétera. También es traductora en la revista Vogue y docente en la UJI y en la UEV.

Pregunta: ¿Por qué decidiste estudiar traducción? ¿Cómo entraste al mundo de la traducción?

Respuesta: Creo que decidí estudiar Traducción cuando estaba en tercero de la ESO porque siempre me han gustado muchísimo las lenguas. Yo quería hacer algún tipo de Filología, pero cuando descubrí que había una carrera como Traducción, donde además de estudiar las lenguas también se trabajaba de manera más activa con ellas, pues lo tuve muy claro, a pesar de que al comienzo estaba más interesada en la rama de interpretación.

Después, cuando acabé la carrera, por casualidades de la vida, pude hacer la prueba para traducir un libro para una editorial y ese fue mi primer contacto con el mundo profesional de la traducción. Un poco después, la segunda oportunidad que me llegó también fue de traducción literaria para una revista con la que yo colaboraba cuando estaba en la facultad que se había reconvertido en una editorial y necesitaban a alguien para traducir el primer libro de la colección de traducciones, así que este fue mi primer acercamiento al sector de la traducción.

P: Hemos estado viendo tu perfil y nos hemos fijado en que estás especializada en interpretación y traducción audiovisual aunque has acabado como traductora literaria. ¿A qué se debe esto?

R: Tengo un perfil un poco variado porque la vida nunca sabes por donde te llevará. Como he comentado antes, yo siempre pensaba que haría interpretación, que era lo que más me gustaba, también en parte por las expectativas que nos hacían tener durante la carrera. Quizás te decían que la traducción literaria era más una afición que otra cosa, que no era una salida realista. A mí, ya que la interpretación me gustaba mucho, finalmente decidí hacer el máster en Interpretación de Conferencias.

Como ya he comentado antes, en realidad, empecé a trabajar como traductora literaria. También hacía cosas de intérprete y otras traducciones, pero el grueso de trabajo era sobre todo como traductora literaria. Algo más adelante decidí hacer el máster en Traducción Audiovisual porque necesitaba un máster con vertiente de investigación para poder hacer algún día el doctorado.

Entonces pensé: «bien, ya he hecho uno de interpretación, estoy trabajando como traductora literaria, ¿qué otra rama también me interesa y no conozco tanto?» Pues, la audiovisual y por eso hice ese máster y ahora también trabajo en esa rama de la traducción. Yo creo que, al fin y al cabo, cuando nos dedicamos a esto, hacemos cosas muy diferentes. Está bien especializarse, pero dentro de un sector quizás más temático que de especialidad, es decir, a mí, por ejemplo, lo que me gusta traducir son textos sobre humanidades, artes, cultura, filosofía, etc. Son temas que te puedes encontrar tanto en una conferencia que tienes que interpretar, como en una película o en un libro. Así que yo creo que sí que me he especializado en esa rama temática, a pesar de que lo haga desde diferentes ámbitos de la traducción o de la interpretación.

P: ¿Qué les dirías a las personas que piensan que la traducción literaria es la más fácil?

R: No lo sé. Bueno, es verdad que no me he encontrado nunca a nadie que me haya dicho algo así, pero igual no se atreven a decírmelo en clase por si pongo el examen más difícil. Yo creo que todas las ramas de la traducción tienen complicaciones. No sabría decir si una es más difícil que la otra. Lo que pasa muchas veces con la traducción literaria es que dentro de un libro encontramos textos de muchas ramas de especialidad: científico-técnicos, jurídicos… sobre cualquier tema. Esa puede ser la gran dificultad de la traducción literaria. No te acabas especializando en un tema como tal, sino más bien en el formato editorial. Un día te puede llegar un libro sobre el Himalaya y el otro, uno sobre estética japonesa.

En conclusión, podría decir que todas las ramas tienen complicaciones y pensar desde el principio que una de ellas es menos difícil que la otra es como no querer ver las dificultades que, seguramente, nos encontraremos. Siempre que nos enfrentamos a un texto tenemos que ir con la alerta roja encendida y dudando. Si ya desde un comienzo pensamos que no será difícil, probablemente no veremos todo aquello que hay dentro del texto.

P: Sabemos que eres traductora literaria y que lo combinas con la docencia universitaria. ¿Cuál es la sensación de estar en ambientes tan diferentes?

R: La combinación de traducción profesional y docencia universitaria en mi caso ha sido muy positiva. Yo empecé a dar clase en la UJI ahora hace ya cuatro cursos y yo diría, incluso, que he aprendido más de mis estudiantes de lo que quizás les he enseñado yo. El hecho de tener que sistematizar todo aquello que haces de manera intuitiva cuando te llegan proyectos, cuando te equivocas, cuando te corrigen… Es genial poder llevar a clase la experiencia que has tenido, hacerlo de manera más reflexiva, pensar en sus preguntas y poder contestar a los «¿Por qué esto es así?» Eso me ha hecho aprender muchísimo.

Por eso siempre estaré muy agradecida por poder tener esa otra parte profesional como docente; también porque me ayuda a salir de la cueva de traductora y no estar aquí siempre encerrada en el despacho, tener un poco de contacto con el mundo exterior, con las nuevas generaciones que vienen y que serán dentro de nada compañeros y compañeras de trabajo. También por el hecho de poder disfrutar de la literatura de manera compartida. Cuando estoy en casa, traduciendo, disfruto de la literatura, de un libro, pero es muy bonito cuando llegas a clase y ves que esa experiencia de haberlo traducido y disfrutado es compartida. Se puede debatir sobre el texto, sobre las implicaciones que tiene. Esos momentos en clase son momentos maravillosos.

P: ¡Siempre vas a por todas! Tuviste la gran oportunidad de estar becada por el Colegio Internacional de Traductores y participar en el programa de La Fabrique des traducteurs. ¿Qué tal la experiencia?

R: Mi experiencia en el Colegio Internacional de Traductores, cuando participé en el programa de «la Fabrique», fue maravillosa y siempre lo recomiendo a todas las personas que estén empezando porque es un programa pensado para traductores noveles. No hace falta que tengas ninguna traducción publicada, no hace falta que tengas nada especial en el currículum. Simplemente una propuesta que les encaje y entonces te vas allí dos meses a trabajar sobre tu propuesta de traducción, a compartirla con otros compañeros que también están trabajando sobre sus textos, a que te revisen, a leer en voz alta… Ver cómo trabajan otras personas te ayuda a afinar muchísimo.

También es una oportunidad de vivir una experiencia fuera de tu país. Ir a Francia siempre es maravilloso y sobre todo al centro de traductores de Arlés. Es un lugar maravilloso para poder traducir y tener la tranquilidad de estar pensando hasta el último momento cómo quedará una palabra u otra. Me siento muy afortunada de haber podido disfrutar de aquella beca y recomiendo a todo el mundo que, si surge la oportunidad, que se presenten y, si no es a esa beca, a una parecida, porque en muchas casas de traductores hay becas de este tipo, creo que pueden ser una experiencia muy provechosa.

P: ¿Alguna vez has enviado como tarea un fragmento de una traducción que tú has realizado y te han dado una propuesta mejor del que tú habías traducido?

R: Sí, y me han dado mejores opciones muchísimas veces. Yo siempre voy con la verdad por delante. Yo les doy mi traducción y les digo «A ver qué he hecho mal». Bien por las prisas, bien porque no tienes el día inspirado o porque igual no es la misma atención la que le prestas a un fragmento concreto de 400 palabras cuando una semana entera para darle vueltas que cuando estás en medio de la traducción de un libro mucho más largo. Y siempre nos pasa que, cuando abrimos un libro, pasados unos meses de su publicación decimos: «No lo hubiera traducido así, esto lo hubiera cambiado», y me encanta ver las soluciones que proponen en clase, sobre todo en traducciones que quizás digo «Ay, aquí podría haberlo hecho de otra manera. A ver cómo lo harían ellos». A veces, dan propuestas que me encantan y siempre se lo digo, que si alguna vez hay alguna reedición, les cogeré alguna idea.

P: Eres también traductora en Vogue. ¿Cómo vives la traducción dentro del mundo de la moda?

R: Mi contacto con la traducción de prensa, sobre todo con Vogue, ha sido más reciente. Hará aproximadamente un año y medio que trabajo en Vogue y ha sido una experiencia muy divertida, muy formadora y que me encanta. Cuando empecé, la persona que contactó conmigo pensaba que yo no querría traducir para Vogue porque creía que yo solo hacía literaria y yo le dije que de eso nada, que me encantaría trabajar para la revista.

Quizás si fuera una revista de pesca no sería el gran interés de mi vida, pero a mí la moda siempre me ha interesado muchísimo y los textos de Vogue son textos que te permiten traducir de manera muy creativa, adaptarlos mucho al lector final de aquí. Ese proceso de adaptación al público español te permite ser muy creativa con las traducciones y me lo paso pipa. Por eso estoy muy contenta de poder continuar trabajando con la revista, también porque aprendo muchísimo.

Siempre me ha gustado mucho la moda, pero ahora todavía más con todo lo que tengo que traducir de las colecciones, de los desfiles, de todos los textos que pasan por mis manos y por las de mis compañeros, porque tener compañeros también es una cosa muy positiva de trabajar en la revista. Estar rodeada de un equipo de traductores para intercambiar dudas y para salir un poco también de esta soledad en la que normalmente vivimos cuando traducimos.

P: Si ahora pudieras darle un consejo a Núria Molines en su primer día de carrera, ¿cuál sería?

R: Esta última pregunta es complicada, la verdad. Supongo que le diría que «Todo irá bien», que no le dé tantas vueltas, que no se angustie antes de tiempo y que haga realmente aquello que le gusta, que aproveche mucho los años de la universidad para hacer todo aquello que le despierta la curiosidad y el interés. Porque realmente todas aquellas cosas que hice por el amor al arte o porque me apetecían son aquellas que me han salido más rentables en el futuro, por decirlo de alguna manera. También le diría que la traducción literaria puede ser una salida profesional más que viable y que hiciera un máster en Literatura o en Literatura Comparada.