Más allá de Lolita, Nabokov como traductor: Alicia rusificada

Redacción: María del Mar Herrada Fernández

Corrección: Lucía Ortiz Castillo

Mucho antes de convertirse en el autor de Lolita, Vladimir Nabokov ya traducía, reescribía y desplazaba fronteras lingüísticas. Entre todas sus incursiones traductoras, destaca una especialmente singular: su traducción al ruso de Alicia en el País de las Maravillas.

Vladímir Nabokov, el autor de la novela Lolita, no se circunscribe a ser la pluma de esta obra maestra. Si bien le debe su fama internacional, constituye una porción más de su rica obra; su carrera, además, tampoco se redujo a la escritura. 

Siendo de los pocos traductores rusos que dominaron el tridente lingüístico inglés-francés-ruso, Nabokov tradujo a Rolland, Shakespeare, Byron, Baudelaire y Rimbaud, entre otros. Contaba con un alto nivel de inglés que se acercaba a la competencia nativa y le permitió ser su propio traductor al inglés o al ruso, pues era un escritor dual: escribía indistintamente en una u otra lengua. Es así como Lolita fue concebida originalmente en inglés. 

También es conocido por su pasión por las mariposas, pasión que trascendía al interés, pues era literalmente experto en ellas: la entomología, una cara más del poliedro nabokoviano. Fue, en definitiva, zoólogo, traductor y escritor, un polifacetismo que cuando menos resulta sorprendente. No es de extrañar entonces que se aventurarse a hacer algo más difícil que transportar a Inglaterra (comparativa que utilizaría Boris Zakholder): traducir a Alicia en el País de las Maravillas.

Son numerosas las traducciones de la obra estrella de Lewis Carroll. Estamos ante el libro más traducido de todo el siglo XX, a excepción de la Biblia. Alicia también ha generado desde entonces fascinación en el mundo de la traductología, y sus dificultades y problemas de traducción han sido ampliamente estudiados: juegos de palabras, homófonos, parodias, versificación, metáforas atípicas, humor verbal, referencias codificadas, intertextualidad, etc. Todo un patio de recreo para que el traductor o la traductora salga a jugar, si es que se atreve.

Lo que particulariza la traducción de Nabokov es haberse convertido en el primer traductor ruso en domesticar el texto. Para Nabokov, Alicia era Ania (diminutivo de Anna), y ese gesto aparentemente menor resume toda su estrategia de traducción: no trasladar el texto inglés al ruso, sino reescribirlo como si hubiera nacido ya dentro de la tradición cultural rusa.

Así, los nombres propios dejan de sonar extranjeros y pasan a resultar familiares: Mabel se convierte en Assia, Mary-Ann en Masha y Bill o Pat pasan a ser Iashka y Pet’ka. Incluso criaturas tan emblemáticas como el Gato de Cheshire son reinterpretadas; Nabokov lo transforma en el «Gato de Mantequilla» (Maslianichnyi Kot), una referencia a la festividad rusa de la Maslianitsa. A su vez, el título mismo deja de ser Alicia en el País de las Maravillas para convertirse en Ania v Strane Chudes. Del mismo modo, referencias históricas inglesas que podían resultar opacas para el público infantil ruso se sustituyen por figuras más reconocibles como Vladímir Monómaco o Napoleón, desplazando el centro cultural de la obra desde la Inglaterra victoriana hacia el imaginario ruso.

La domesticación alcanza su punto más ambicioso en el terreno de la intertextualidad y el lenguaje. Allí donde Carroll parodiaba poemas que cualquier niño o niña británica habría identificado, Nabokov reemplaza esos textos por parodias de clásicos rusos: You are Old, Father William se reescribe sobre Borodino de Lérmontov; How Doth the Little Crocodile incorpora ecos de Los gitanos de Pushkin; y Twinkle, Twinkle, Little Star deja paso a la popular rima rusa Chizhyk-Pyzhik, gde ty byl. También adapta elementos cotidianos: las millas se convierten en verstas, las libras en rublos y los tarts ingleses en pirozhki; incluso la mermelada de naranja desaparece en favor de una de fresa, más cercana al horizonte ruso de la época. A todo ello se suma una recreación lingüística constante, como juegos de palabras nuevos, registros arcaizantes y fórmulas de cortesía propias del ruso. Con todo, la domesticación de Alicia consiguió obedecer a las necesidades del público infantil al que se dirigía.

Desde su publicación en 1923, la traducción de Nabokov ha sido alabada por la crítica gracias a su originalidad, su ingeniosidad y su capacidad de transmitir e introducirse en la cultura meta. Sin embargo, salvando unas copias presentes en librerías occidentales, difícilmente se encuentra su traducción al ruso por no haber conseguido prevalecer como estándar en el canon.

En esa jerarquía de traducciones, cuando de un clásico se trata, son muchas las traducciones que respiran a duras penas bajo la tierra que precisamente compone el montículo que eleva a las canónicas. Cuestionar estas jerarquías siempre es relevante, ya sea para alterar el orden o mantenerlo, pero esta vez con conciencia.

Bibliografía

Karlinsky, S. (1970). Anya in Wonderland: Nabokov’s Russified Lewis Carroll. En A. Appel Jr., & C. Newman, Nabokov: Criticism, Reminiscences, Translations and Tributes (págs. 310-315). Evanston: Northwestern University Press.

Solà Coll, J. (26 de enero de 2026). El hombre que amaba las mariposas. Mètode: https://metode.es/revistas-metode/secciones/ciencia-poetas/nabokov-el-hombre-que-amaba-las-mariposas.html

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Vid, N. (2008b). The Challenge of Translating Children’s Literature: Alice’s Adventures in Wonderland Translated by Vladimir Nabokov. ELOPE: English Language Overseas Perspectives and Enquiries, 5(1-2), 217-227. https://doi.org/https://doi.org/10.4312/elope.5.1-2.217-227