Voces que aguardan: traducir la poesía inglesa femenina

Redacción: María del Mar Herrada Fernández

Corrección: Carmen Pérez Gálvez

Hay obras que siguen viviendo únicamente en la lengua en que nacieron. La poesía inglesa escrita por mujeres entre la Restauración Inglesa y el Romanticismo ofrece ejemplos interesantes de ese patrimonio literario aún por traducir y explorar.

Aguardan las voces de autores y autoras que no fueron alcanzadas por una traducción; esperan pacientes en el vientre de la lengua original en la que fueron concebidas: confían en la llegada curiosa de quien explora surcando fronteras lingüísticas.

La ausencia derivada del olvido literario se combate con un acto de presencia que entraña recuerdo: ¿qué remedio más fuerte contra la ausencia de determinados textos literarios en una lengua que traducir en el momento elegido, provocar el parto en otra y así posibilitar más y más lecturas, memoria y presencia?

Históricamente sobre todo las voces femeninas han permanecido ocultas (o, más bien, eclipsadas), como en el caso de la poesía inglesa escrita por mujeres entre la Restauración Inglesa y el Romanticismo. Autoras como Anne Finch, Mary Leapor, Lady Mary Chudleigh, Charlotte Smith y Mary Robinson, entre otras, han sido escasamente traducidas, lo que arroja luz sobre un bello nicho de traducción poética.

Para dar concreción, resulta pertinente tratar el panorama de traducciones de la obra de Charlotte Smith, el cual es especialmente desolador: su obra más importante, Elegiac Sonnets, se compone de más de 90 sonetos que contribuyeron a la recuperación del soneto inglés en los preliminares del Romanticismo. Su importancia para el movimiento que la sucedería o en el que se acabaría insertando fue reconocida por personalidades de la época como William Wordsworth.

Dichos sonetos, que hilaban temáticas como la muerte, la naturaleza y el sufrimiento vital, fueron escritos en su primera edición en una lúgubre celda en la que Charlotte se encontraba acompañando a su marido, encarcelado por endeudamiento. La publicación de los sonetos ayudó a su liberación y a su vez convirtió a Charlotte en el principal sustento económico de la familia; sería ella quien mantendría a partir de entonces a esos 12 hijos por medio de la literatura, rompiendo con las convenciones de la época; una vida cuando menos sacrificada bajo el yugo de la escritura.

A pesar de la riqueza literaria de su obra, únicamente han sido traducidos al español algunos poemas aislados, pero resta todo un patrimonio compuesto principalmente por lírica y novela. Además, a nivel investigativo, resulta muy pertinente interesarse por todas estas autoras, pues nos enlazan directamente con el debate irresuelto en torno a las diversas formas de hacer traducción poética, de comprenderla y de concebirla.

Existen dos antologías bilingües que dan a conocer este campo: Poesía femenina inglesa de la Restauración (estudio y traducción) y Poesía inglesa femenina del siglo XVIII (estudio y traducción), escritas por Ángeles García Calderón y Juan de Dios Torralbo Caballero. Ambos libros son una invitación no solo a leer poesía, sino también traducción y, lo que es más importante, han iniciado una gestación de traducciones que difícilmente puede darse por concluida.

Espero haber contagiado una inquietud y esa alegría por los nacimientos, en forma de traducciones que no solo enriquecen el sistema literario de llegada, sino que son capaces de modificar el canon.